El contagio cultural en torno a la obesidad
Comer es un acto humano del cual las personas son responsables. Sin embargo, el exceso que conduce a la obesidad reconoce factores societarios que ejercen una enorme presión en los individuos.El carácter endémico que está adquiriendo esta patología -y su innegable impacto en la economía y los presupuestos de salud- está llevando a los expertos a dejar de verla como un fracaso personal.En lugar de culpar a los individuos y las familias por consumir comida chatarra y optar por la pantalla antes que por el ejercicio, se está haciendo eje en los factores sociales y ambientales.Y esto porque se cree que hay pocas chances de disminuir la tasa de obesidad -cuyas enfermedades relacionadas son muy serias, como la diabetes de Tipo 2, los problemas cardiovasculares o el cáncer- si no se emprende un gran cambio cultural.La obesidad es considerada como una Enfermedad No Transmisible (ENT) por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Eso quiere decir que no se origina por la entrada de un microorganismo al paciente. No es transmisible entre los seres vivos en forma directa (por contacto), o por vía indirecta (por vehículos químicos, físicos o biológicos)Sin embargo, por tratarse de una dolencia de época, inducida por el estilo de vida contemporáneo, a la hora de explicar su etiología, le cabe la expresión de "contagio cultural".Y esto en virtud de la presión que ejercen sobre los individuos los factores sociales y ambientales que limitan la capacidad de comer alimentos saludables y realizar suficiente ejercicio.Esos factores son múltiples y están en todas partes: la falta de lugares seguros para jugar, caminar o andar en bicicleta; los empleos sedentarios; el auge de la comida chatarra; y el marketing incesante a favor de alimentos pocos saludables; y las nuevas tecnologías.La magnitud de la patología es impactante. Según la Organización de Naciones Unidas (ONU), hay 1.300 millones de personas afectadas, que induce 3 millones de muertes anuales.De acuerdo a datos oficiales, entre 2005 y 2009 la obesidad creció en Argentina, producto de diversos factores, entre los que se menciona una reducción de la actividad física y una mala alimentación.En Estados Unidos el problema se ha convertido en una obsesión nacional. Philip M. Boffey, columnista de The New York Times, publicó hace poco un artículo en donde sostiene que "los norteamericanos están engordando como país".Haciéndose eco de un informe del Instituto de Medicina, Boffey informa que el gasto anual que implica tratar enfermedades relacionadas con la obesidad ya alcanzó los 190.000 millones de dólares.Sostiene que la obesidad afecta a todo el país, atravesando todos los grupos y niveles de ingresos. "Entre comienzos de los años 70 y el año 2000, las tasas de obesidad, como porcentaje de la población se duplicaron en adultos y se triplicaron en niños", refiere el columnista.Boffey sostiene que hay investigaciones que muestran una relación causal entre los avisos de TV y las preferencias alimenticias de los más pequeños. En su opinión, y el de muchos expertos, esta tendencia sólo se quiebra mediante un cambio cultural a gran escala."Es algo que resultará aún más difícil que la lucha contra el cigarrillo. Sin embargo, no hay opción si queremos proteger la salud pública, la economía y el presupuesto estatal", exhortó.Aunque la obesidad no sea formalmente una enfermedad transmisible, como lo reconoce la OMS, no hay que perder de vista que las conductas y los comportamientos sí son transmisibles, con lo que esa dolencia se puede "contagiar".
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