El conurbano y la pelea por los votos
Ante cada acontecimiento electoral en el país, el Gran Buenos Aires adquiere un valor estratégico. Y es lógico: es allí donde se concentra uno de cada cuatro argentinos o residentes.Allí viven 10,3 millones de personas, repartidos en municipios que por sí solos superan en habitantes a algunas provincias. El de La Matanza, por caso, alberga más población que Entre Ríos.En efecto, según el censo 2010 mientras el distrito bonaerense suma 1.772.130 habitantes, la provincia de Justo José de Urquiza contabiliza 1.236.300 personas. De ahí que los intendentes de estos distritos sean de facto minigobernadores.Sociológicamente esta región es producto histórico de la migración interna de los provincianos, dentro de la matriz inalterable de una geografía política caracterizada por el desequilibrio poblacional.El conurbano bonaerense concentra en forma agravada los problemas sociales, de vivienda, educación y laborales de larga data. De hecho varios estudios catalogan de "inviable" su realidad humana.Su control político, sin embargo, da fuertes dividendos al poder de turno. La zona subió su cotización desde que la reforma constitucional del '95 consagró la elección presidencial por voto directo y distrito único.El distrito representa el 23% del padrón electoral, de suerte que quienes tienen acceso y control relativo de esos votos poseen una ventaja clave. Ni hablar de la importancia estratégica de reclutar a los barones políticos de la zona.No es casual que cada vez que se acerca una elección, todos miren al conurbano bonaerense. Casi 1 de cada 4 votos del país esta allí, por lo cual el distrito juega un rol decisivo al momento de la repartija del poder.Políticamente hay dos verdades en el conurbano. Una es la hegemonía histórica del peronismo, que abreva gran parte de su poder como movimiento político en la administración de este territorio.Por otro lado, se sabe que nadie puede gobernar el país sin cierto consentimiento por parte de los principales intendentes del conurbano bonaerense. De aquí se desprende que la política en Argentina se defina en gran medida en esta geografía.Los movimientos que están ocurriendo en este espacio, con vistas a las elecciones legislativas nacionales, ocupan hoy por hoy la atención de los analistas políticos. Como es lógico, el gobierno nacional pretende plebiscitarse en el distrito.Se cree que la presidenta Cristina Kirchner no sólo busca un apoyo que le garantice gobernabilidad para los dos años que le quedan de gestión. Un triunfo en el conurbano le abriría además las puertas a una anhelada posibilidad reeleccionista.El candidato del Frente para la Victoria es Martín Insaurralde, intendente del partido de Lomas de Zamora. Pero el peronismo, según los analistas, aparece esta vez fragmentado.Un sector "antikirchnerista" se ha encolumnado detrás de la figura del empresario Francisco De Narváez, históricamente enfrentado a la Casa Rosada. Pero ahora el entorno se ha complejizado con la aparición del intendente de Tigre, Sergio Massa.Éste lidera un grupo de intendentes bonaerenses que hasta aquí respondían al kirchnerismo, pero que ahora estarían protagonizando una suerte de "cisma", con la pretensión de instalar al intendente de Tigre en la carrera presidencial para el 2015.El escenario de esta refriega electoral tiene lugar en el conurbano, la popular zona donde se define en gran medida la balanza del poder en Argentina.
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