El costo de los alimentos preocupa al establishment
El alza del precio de los alimentos es uno de los factores desencadenantes de los disturbios sociales en Medio Oriente. Desde la élite del poder mundial han tomado nota del fenómeno.El presidente de la multinacional Nestlé, Peter Brabeck, semanas atrás advirtió que los gobiernos deben dejar de promover los biocombustibles si quieren evitar la suba.Fue durante el Foro Económico Mundial, en Davos. "Si uno mira lo que ocurrió en Túnez, Egipto y muchos otros países, todo empezó con los alimentos", dijo, al explicar dónde reside la base de la inestabilidad social en Medio Oriente."Sólo existe una solución muy simple: no (usar) alimentos para combustible", disparó el titular del grupo suizo Nestlé, haciendo blanco en la niña mimada de los agro-negocio globales.La producción de biocombustibles (aceites vegetales que se transforman en energía), aparece como una energía alternativa a los combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón), cuyas reservas se están agotando.El diagnóstico de Brabeck es que los biocarburantes crean una demanda inédita de materias primas agrícolas. Su elaboración requiere de toneladas de cultivos que en vez de alimentar a la población nutren motores.Ahora es el presidente del Banco Mundial (BM), Robert Zoellick, quien advirtió a los ministros de Finanzas del G20 que el mundo está llegando a un "punto peligroso", lo que podría acentuar la inestabilidad política.El BM subrayó que entre octubre de 2010 y enero de 2011, los precios de los alimentos crecieron un 15%, llevando a otros 44 millones de personas a la pobreza.Aunque esta escalada de los valores de los commodities beneficia a países como Brasil y Argentina, grandes exportadores de materias primas, impacta sin embargo negativamente en otras partes del globo.De hecho en los próximos dos años, "podrían producirse disturbios, podrían caer gobiernos y las sociedades inclinarse al desorden", fue el tétrico pronóstico lanzado por Zoellick."Necesitamos ser sensibles y estar alertas sobre lo que está pasando con los precios de los alimentos y su efecto potencial en la inestabilidad social", dijo el responsable del Banco Mundial.Zoellick consideró que la comunidad internacional tiene que estar preparada para ayudar rápidamente a países como Túnez, donde una rebelión popular derrocó en enero al régimen de Zine el Abidine Ben Alí, en el poder durante 23 años.Hay consenso en la superestructura del poder mundial respecto de que la carestía de los alimentos es uno de los factores que alimentaron las recientes revueltas masivas y la inestabilidad política en países de Medio Oriente y el norte de África.Aparentemente, la estrategia que fogonean desde el establishment global es limitar las inversiones especulativas en el sistema de producción de commodities.Una de las acciones es trabajar en los mercados de futuro y en los derivados de las materias primas. ¿Alcanzarán estos antídotos para abaratar el valor del trigo y el maíz, por caso, y de esta manera defender a la población más vulnerable?La trepada global de los alimentos inquieta a un mundo en el cual, según la FAO (Org. de Naciones Unidas para la Alimentación), 925 millones de personas sufren hambre crónico.Este cuadro tenderá a agravarse si no se hace algo, parecen decir las voces que se alzan desde la élite del poder mundial. El titular del Banco Mundial, de hecho, instó a los ministros de Finanzas y a los gobernadores de los bancos centrales -tanto de las economías desarrolladas como emergentes- a "priorizar los alimentos en 2011".
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