El crédito también tiene lógica unitaria
Que la Argentina sigue anclada en el puerto desde su nacimiento es un dato incontrastable. Lo certifica el hecho, por ejemplo, que la Capital Federal concentra hoy el 53% del otorgamiento de préstamos al sector privado.Eso dice un informe elaborado por la consultora financiera Deloitte, cuyos datos publica ayer el Cronista Comercial. Paralelamente, provincias como las de Buenos Aires y Santa Fe, hoy centralizan un 16,9% y 6,8% del crédito privado, respectivamente.Ergo: en esas tres jurisdicciones (Capital, Pcia. de Buenos Aires y Santa Fe) se reúne casi el 80% del otorgamiento de créditos. Si esto ya es una pésima distribución geográfica del préstamo, lo de la Capital es morboso.Y eso que en el último tiempo la concentración fue algo menor. En efecto, los datos revelan que en 1998 el 65% del total de préstamos estaba concentrado en la Capital y a marzo de 2009, ese porcentaje retrocedió hasta un 53,5%.La variación, sin embargo, no es significativa. Piénsese, por un momento, en la enormidad de este hecho: en una nación de 2.766.000 Km², en apenas una porción de esa vasta extensión, sólo 200 Km², se concentra más de la mitad de la masa prestable del país.Otra prueba -si faltaba otra más- de la Argentina macrocefálica, de la absurda concentración geográfica de la riqueza de uno de los países más extensos del mundo, de la persistencia del modelo unitario.No es que en la Argentina abunde el crédito ni mucho menos -registra los índices más paupérrimos de la región-. Las condiciones de la oferta crediticia aún resultan inaccesibles para los argentinos.A propósito, el informe de Deloitte indica: "Si bien la relación préstamo depósito sobre PBI comenzó a recuperarse a partir de 2003, esta tendencia no logra alcanzar los máximos de los últimos 10 años".Pero lo más dramático resulta que el poco crédito disponible se lo lleva, encima, la capital del país. Es que allí se concentra -qué duda cabe- el grueso de la riqueza.Las actividades económicas y culturales siguen girando alrededor del puerto. En rigor, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) es en donde los bancos originan y prestan más dinero tanto a familias como a empresas.Por otra parte, éste es el lugar que concentra la mayor parte de los depósitos privados; por tanto goza de una capacidad prestable superior al resto de las provincias.Aunque el informe no lo aclare, cabe preguntarse además si la Capital no succiona los depósitos de los ahorristas del resto del país. La presencia de los bancos nacionales, en las ciudades de interior, no es inocente.Hay sobradas sospechas de que estas entidades financieras, cuyas casas matrices están en Capital, sacan más dinero del interior del que vuelcan para su desarrollo.La bancarización en el interior, por tanto, no significa a priori que haya más préstamo para la economía regional. Puede indicar una succión de depósitos.La enorme concentración geográfica del préstamo desmiente el postulado de que la Argentina es un país federal. Empalma, en realidad, con su grosera deformación poblacional.Nunca tan vigente como ahora el pensamiento de Olegario V. Andrade. Entre nosotros fue él quien explicó como nadie la imposición del modelo unitario, inalterable en el tiempo.La pelea por el control de los derechos de aduana y demás rentas jalonó las luchas civiles argentina durante todo el siglo XIX. Pero las provincias perdieron la partida frente a los intereses del puerto.El neo-unitarismo progresista de nuestros días -que alardea de la suma del poder público- es la prolongación de esos intereses.
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