El daño que provocan los fanáticos en el deporte
No soy fanática de ningún club, soy "hincha" de muchos, por eso me permito seguir a uno en fútbol, a otro en básquet, a otro en el carnaval o que mis hijos practiquen deportes en cualquier institución. Mercedes RojasOpinión Y creo que eso hace que uno disfrute mucho más del deporte y de los buenos momentos, aunque no por eso se deje de sufrir -en la justa medida, porque en definitiva es un juego- cuando se pierde, o que nos de pena ver cómo el equipo que va perdiendo (aún sea el contrario al elegido), por más esfuerzo que pone en el campo, no logra el resultado.Como hincha, fui a los partidos de la final de básquet entre Central y Juventud. Participé desde distintas ubicaciones y los viví de distinta manera.Hinchando por Central (en básquet) me fui del primer encuentro con una gran alegría, con la satisfacción del triunfo, del objetivo cumplido, con el alma plena.Después del segundo partido la sensación ya no fue la misma. La diferencia entre los equipos fue notoria y ví a Juventud (a quien sigo en fútbol) y a su gente sufrir por no poder alcanzar a Central en el tanteador. Pero lo que más me dolió, me amargó y me provocó una fuerte sensación de impotencia no fue el resultado sino el comportamiento de los "fanáticos", esa gente que si bien es cierto ponen color y calor al espectáculo cantando, aplaudiendo, zapateando y alentando a su equipo sin parar, también agreden, hieren y discriminan.Hubo de un lado y del otro, actitudes muy reprochables.La hinchada de Juve agredió a la gente de Central reclamando que "paguen la deuda", cuando todos sabemos que hace más de un año que los que "metieron la pata" (o la mano) ya no están en el Club y que gente que realmente quiere a la institución dedica tiempo y esfuerzo para poner las cosas en orden. Hizo referencia a hechos por nadie deseados (como el caso de un empleado denunciado por acoso sexual) en el que las autoridades intervinieron de modo inmediato y se refirieron a la supuesta condición sexual de alguno de los jugadores, además de que al finalizar el partido, decidieron canalizar la bronca por la derrota rompiendo los asientos de las plateas.La gente de Central, por su parte, a pesar de estar arriba en el resultado durante todo el partido, no se privó de agredir con cánticos a sus contrincantes. Mucho más allá del aliento a su equipo y de las reiteradas "canchereadas" por ir ganando -que casi forman parte de las cuestionables reglas del juego-, lo realmente lamentable es tener que escuchar algunos comentarios discriminatorios y agresivos que nada tienen que ver con el espíritu deportivo.Desde la tercer fila, un plateísta de Central gritó en varias oportunidades a un jugador de Juventud: "celulitis con patas", "gordo, largá los ravioles"... No pasó mucho tiempo antes de que un chico que no tendrá más de 12 años se dirigiera al mismo jugador diciéndole: "gordo puto".Es obvio que si los adultos abrimos paso, los chicos se "enganchan" automáticamente en las agresiones. ¡Qué pena que en lugar de poder disfrutar en familia de una final entre dos equipos de nuestra ciudad el encuentro sirva para darnos cuenta de lo mal que estamos como sociedad!, de la agresividad con la que se vive todo, de lo discriminadores e hirientes que podemos ser los seres humanos cuando el fanatismo no nos deja ver más allá de un resultado. En el primer encuentro, ni siquiera se respetó el minuto de silencio que se pidió en honor de dos grandes señores.Ojalá reaccionemos. Ojalá el deporte sirva para enseñarnos a mejorar como sociedad. Ojalá podamos ser un buen ejemplo para nuestros hijos.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

