El delito encuentra un terreno fértil en la Web
Si es cierto que Internet es una "extensión de la vida", como dice el sociólogo Manuel Castells, no debiéramos sorprendernos que sea refugio también de la delincuencia.Y así como la red es un instrumento de libertad y autonomía, en el sentido de que no es susceptible de ser controlada, se comprende además que su condición de "tierra de nadie" excite la imaginación para negocios non sanctos.La práctica de robar y de aprovechar la tecnología para vender el producto obtenido con malas artes, a través de portales y redes sociales, empieza a ser un modus operandi de las bandas delictivas.Se sabe que muchas veces el robo se consuma cuando quien lo cometió logra deshacerse pronto del "botín" (que es una manera de no dejar rastros), para hacerlo dinero.Al parecer la web puede convertirse en un mercado ideal para este tipo de transacciones, que permite que objetos robados circulen clandestinamente, y que los delincuentes hallen compradores seguros.Pablo Cafero denunció ante la justicia que su bicicleta casi nueva, que le habían sustraído, aparecía a muy buen precio en una conocida página de Internet de compra y venta de artículos, según informó el diario La Nación.Cafero tuvo suerte. Tras una investigación policial, y después de un año, logró recuperar su bicicleta. La policía sabe ahora que el delito encuentra refugio en la web, en sitios que ofrecen la ventaja del anonimato y el uso de identidades falsas.También está al tanto de que opera como células, que hacen posible que entre el usuario que ofrece el producto (que por lo general no lo tiene consigo) y el comprador, intervenga un intermediario que hace la entrega y recibe el dinero.Al igual que como ocurre en el mercado real, en el cual coexisten las transacciones legales con las ilícitas, en la red se da idéntico proceso dual. Se calcula que en el país casi 10.000.000 personas realizan comercio online, y las operaciones ascendieron a 11.500 millones de pesos en 2011.Aunque no hay cifras concretas, se cree que el intercambio de mercadería robada en la web es también importante y va in crescendo. Un negocio lucrativo sería la venta de autopartes.Al respecto se desbarató hace poco una banda que robaba automóviles de media y alta gama, los cortaba en desarmaderos del conurbano bonaerense y luego los comerciaba por medio de Internet.La investigación surgió a partir del seguimiento de una serie de publicaciones de autopartes de dos usuarios de la red. La pesquisa policial contó con el apoyo de la empresa MercadoLibre, el sitio por medio del que operaban los delincuentes.El gerente de seguridad de ese sitio, Federico Cofman, aseguró que "en los términos y condiciones que regulan la actividad de los usuarios en la plataforma, hay una política especial en la que se detalla un listado de artículos cuyo ofrecimiento, publicación, compra o venta están prohibidos".También indicó que hay un apartado especial relacionado con la propiedad robada. "Las normas que rigen la venta de cualquier bien en nuestro país son las que aplican a la oferta de bienes o servicios en el sitio. No puede ofrecerse y venderse nada que está prohibido por la ley".Comprar, vender, transferir o hacer desaparecer son acciones que realiza la delincuencia organizada, y todo indica que Internet es un terreno fértil para que esa actividad prospere, en principio porque permite anonimato y cierto clima de impunidad.Es otro rasgo de la sociabilidad internáutica: también conlleva las patologías propias de toda sociedad, ratificando aquello de que la red es una "extensión de la vida".
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