El derrape universitario
El fracaso de los jóvenes argentinos en su experiencia universitaria no sólo es un tópico traído. En realidad desnuda problemas graves en el sistema educativo.El dato es que apenas el 35% de los alumnos de la Universidad de Buenos Aires aprueba el curso de ingreso anual llamado Ciclo Básico Común (CBC), según estadísticas de la propia institución.Bochazos y abandonos signan este curso de nivelación de ingreso diagramado para que los estudiantes lo cumplan en no más de un año lectivo.Mientras sólo un tercio de los inscriptos promociona las seis materias necesarias en el tiempo predeterminado, alrededor de un 20% tarda dos años en terminarlo.Otro dato preocupante es la inactividad académica: el 30% de los anotados no rinde exámenes durante los seis cuatrimestres en los que un alumno mantiene su regularidad.No sólo eso: un 20% que está en las planillas, ni siquiera se presenta a la primera clase de las asignaturas. ¿Qué indican todos estos guarismos?El CBC lleva 24 años de historia. Actúa como caja de resonancia de los miles de jóvenes que, desde distintos puntos del país, realizan su primera experiencia universitaria.Fue pensado en un contexto educativo en crisis, partiendo de la premisa de que hay una brecha que separa a los egresados de la secundaria y el nivel superior.Es decir, se acepta que quien proviene de los niveles educativos inferiores del sistema no posee el bagaje intelectual o cultural suficiente para ingresar sin más a la educación superior.Sin embargo, ni el CBC puede ser superado satisfactoriamente en tiempo y forma. De ahí que sólo el 35% lo pueda hacer dentro de los plazos establecidos.Algunos se toman más de un año para aprobarlo mientras que otros, directamente, abandonan el curso incluso antes de iniciarlo. Hay cierto consenso entre los expertos de que el bajo nivel educativo de los aspirantes es crítico.Por otro lado, la cuestión laboral asoma como una de las razones que justifica la demora en aprobar el CBC. También pesa la falta de orientación vocacional.Quienes egresan de la secundaria, así, no saben qué carrera seguir. No tienen claro qué quieren estudiar y mucho menos qué carrera quieren emprender.De todos modos, el ciclo básico sirve para que la gran mayoría defina intereses y orientaciones, aseguran los profesores. El director del CBC, Jorge Ferronato, sostiene que en este curso "queda muy claro quienes vienen de colegios de élite y quiénes no".Otros ponen bajo la lupa a la secundaria. La escuela media atraviesa una severa crisis. Una estadística lo dice todo: de ella sólo egresa la mitad de los pibes ingresan.Y los que logran terminarla, en su gran mayoría, tienen muy bajo nivel en materias claves como Lengua y Matemática, y pocos conocimientos del resto de las asignaturas.Son chicos, además, a los cuales les resulta difícil expresarse en forma oral y escrita. Con semejantes huecos en la formación básica, se entiende entonces por qué debutan precariamente como universitarios.Otros expertos, en cambio, dicen que el drama está en la primaria. Consideran que las carencias en este nivel, clave para la formación básica, repercuten luego en los otros dos niveles.Según esta interpretación la universidad no puede hacer milagros. La solución a sus problemas no estaría en ella misma, sino en los estratos más bajos del sistema educativo.Bajo esta óptica, el sistema educativo es uno solo. Si alguno de sus estadios inferiores fracasa es lógico esperar que los superiores no cumplan con sus expectativas.
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