El desastre ecológico que tiene a mal traer a Obama
"Yo sé qué traseros tengo que patear". El exabrupto del presidente norteamericano da una dimensión del enojo de la Casa Blanca ante el incontrolable derrame petrolero en el Golfo de México.La explosión de la plataforma petrolera de la británica British Petroleum (BP), ocurrida hace dos meses (el 20 de abril), y en la que murieron 11 operarios, es considerado como el peor desastre ecológico de Estados Unidos.Increíblemente el vertido del crudo no ha podido ser conjurado. Según las últimas estimaciones, el pozo submarino estaría derramando hasta 40 mil barriles diarios.Una marea negra, que crece más y más, muestra un espectáculo apocalíptico, casi de película de ficción, que sacude a toda la opinión pública norteamericana.Las pérdidas por daño al medio ambiente son enormes en cuatro estados: Louisiana, Mississippi, Alabama y Florida. Las industrias de la pesca y del turismo, claves de la región, se están arruinando.El derrame por la explosión también enferma. Más de 70 personas acudieron a hospitales zonales con náuseas, dolores de cabeza, irritación en los ojos y dificultades para respirar.El poder político de Estados Unidos ha quedado sacudido ante este deprimente espectáculo. Para algunos, esto es el Chernóbil de Obama, buscando un símil con el desastre nuclear en Rusia, ocurrido el 26 de abril de 1986.Para Barack Obama, un presidente que se ha mostrado sensible a la cuestión medioambiental y receptivo de la opinión del norteamericano medio, este fenómeno es una verdadera prueba de fuego.Como actúe frente a esta emergencia será determinante para su imagen pública y la de su gestión. De hecho, el presidente no ha disimulado su enojo frente a los directivos de la BP.Cuando la oposición conservadora lo acusó de consultar mucho y hacer poco, Obama dijo en una entrevista con la cadena NBC: "Yo sé qué traseros tengo que patear".En una carta dirigida a los directivos de BP, por la cual los convoca a una reunión urgente en la Casa Blanca para este miércoles, el gobierno norteamericano da pautas de lo que piensa."El vertido (de la plataforma petrolera) está teniendo un profundo impacto en la vida de los estadounidenses en el Golfo de México, y el tiempo es esencial para resolver estos temas", se lee.La misiva deja claro que la empresa petrolera británica es "financieramente responsable" de todos los costos derivados del vertido, "lo que incluye los esfuerzos para parar el vertido del pozo, reducir la expansión del crudo, proteger la costa y mitigar los daños, así como proveer apoyo a largo plazo para que las personas y las comunidades puedan recuperarse".La carta termina en estos términos: "Nuestro gobierno no descansará ni se dará por satisfecho hasta que se pare el flujo de crudo del pozo, se contenga y se limpie la mancha, y los habitantes del Golfo sean capaces de retomar sus vidas".En tanto, los expertos aseguran que el daño causado por el derrame petrolero será grave en el mayor ecosistema marino de Estados Unidos. "El Golfo -aseguró la oceanógrafa Sylvia Earle- no es ni una cloaca de la industria petroquímica, ni un maná inagotable para la pesca. Es el Mediterráneo americano, un laboratorio de vida".Earle habla del surgimiento de una zona muerta bajo el mar, al señalar que ya fueron detectadas dos largas manchas submarinas. En tanto, fueron encontradas 1.100 aves empetroladas y los ambientalistas advirtieron que más de 400 especies peligran en el rico ecosistema.A raíz de este desastre, en Estados Unidos hoy se debate públicamente sobre la responsabilidad ambiental de las grandes corporaciones empresarias.
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