El desplome de Europa del Este
Con la caída del Muro, veinte años atrás, los ex países comunistas se lanzaron abruptamente al capitalismo. Tras vivir una luna de miel con el ingreso de capitales de Occidente, sus economías caen hoy estrepitosamente.o
Los reportes extranjeros hablan del fin de una ilusión. Así describen la decepción que se abate sobre los países bálticos, Hungría, Rumania o Ucrania, que ahora ven destruidos sus sueños de riqueza al estilo occidental.
Venían de la sociedad disciplinaria comunista, donde sobrellevaban una vida gris trabajando para una élite de burócratas. Querían sumarse a la empresa de progreso, bienestar y libertad que les prometía Occidente.
Paradojas de la historia: de esa manera desmentían el vaticino de Carlos Marx, quien había asegurado el tránsito seguro del capitalismo al comunismo. La cosa resultó a la inversa.
A veinte años de ese viraje, y tras una apertura brutal a los capitales occidentales, los ex países del Este europeo han entrado en la bancarrota, en medio del derrumbe del sistema económico que los había encandilado.
En las últimas dos décadas las naciones ex comunistas participaron del “proceso de convergencia” con la Unión Europea (UE). La idea era que hicieran su reconversión al capitalismo a través de ese bloque.
En virtud de estos cambios, recibieron ingentes sumas de dinero de bancos de Alemania, Austria y demás, lo que generó un ciclo de burbuja y plata dulce. El problema es que hoy están expuestos al no pago.
Lo que se está viviendo en países como Letonia, por ejemplo, asemeja a un fin de fiesta. Este país conoció un crecimiento del 14% anual de su economía, cebado por el ingreso de euros.
Pero los días de oro desaparecieron. “Después de su independencia de la URSS en 1991 y sin esperarlo, Letonia ha regresado brutalmente a lo básico, donde la miseria que viene no será muy diferente a las privaciones que vivieron en la era soviética, pero ahora en plena UE”, escribe María Laura Avignolo, corresponsal de Clarín en ese país.
El fracaso de Letonia es una muestra de la fragilidad de las economías de los ex países comunista. El fenómeno ha puesto en guardia a las elites de esas naciones. El primer ministro húngaro ha advertido sobre una “nueva cortina de hierro económica” si no hay un paquete de ayuda para toda la región.
Los especialistas hacen distintos diagnósticos sobre este desplome de la Europa del Este. Morsen Hansen, un académico de la Escuela Económica de Estocolmo, y prestigioso experto en países bálticos, suscribe la teoría de la burbuja financiera.
Asegura que Europa del Este se construyó con enormes desequilibrios. Y culpa al entonces presidente de la reserva federal, Alan Greenspan por permitir bajar sustancialmente los intereses en 2001.
Eso significó, dijo, una inmensa liquidez y un boom de crédito también en los países del Este, que cebó el consumo y el mercado inmobiliario. Pero este boom no se correspondía con la productividad de esos países.
El economista asegura que la política de “convergencia” en la UE –o reconversión de los países del este- se ha evaporado. “Esto va a enseñar, especialmente a los políticos, que la convergencia exige reformas, educación, inversiones sólidas pero que no son fáciles de hacer. ¡Se acabó la fiesta!”, explicó Hansen.
Además, el economista señaló: “Lo más triste de esta crisis es que demostró que Europa del Este continúa siendo pobre. Soy muy crítico de la educación aquí. Entrar a la Academia de Ciencias es como entrar a un Museo de Dinosaurios. Se podría decir que esto sigue siendo la URSS en muchas actitudes. Se necesita al menos otra generación para tomar distancia”.
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