El dilema de qué hacer luego de la secundaria
Como ocurre todos los años, y sobre todo para esta época, muchos jóvenes se encuentran ante una encrucijada: seguir estudiando o trabajar; o abocarse a ambas cosas.Se diría que es un momento en el cual muchos de ellos, hasta aquí arropados en la familia, deben decidir por su propia cuenta. Encarar una profesión, de eso se trata, es algo que supone una implicación personal.A la secundaria había que hacerla sí o sí, como a la primaria en su momento. El derrotero estaba fijado de antemano por los mayores. Ahora la cosa cambia: hay que tomar decisiones por uno mismo.Algunos estudiantes tienen en claro su vocación y lo vienen manifestando desde temprana edad. Saben lo que quieren y esto, obviamente, es una ventaja importante.Sobre todo si se piensa que a los 17 o 18 años no es fácil descubrir lo que a uno lo motiva y que esté relacionado con la vida que quiere llevar. De hecho, muchos jóvenes de esta edad se hallan en la más completa nebulosa.Algunos, por ejemplo, saben que quieren seguir estudiando, pero no saben qué. Pero no es lo mismo seguir una ingeniería, una carrera de humanidades o de medicina.No sin razón se recomienda encarar la vida adulta haciendo lo que a uno realmente le gusta. Si se piensa que buena parte de la vida pasa por la dedicación a una profesión y oficio, es conveniente sentirse feliz con lo que uno hace.Y eso, en principio, supone encarar los estudios en línea con la vocación, entendida como una tendencia de la persona hacia determinadas actividades. ¿Quién no se ha asombrado, por ejemplo, ante personas que hacen cosas que uno nunca haría? "Es la vocación", concluimos como respuesta.Los orientadores vocacionales suelen aconsejar, en esta encrucijada de sus vidas, dejar a los jóvenes en libertad de elección, y evitar que incida en su ánimo los mandatos familiares o sociales.Como sea, no todo es tan idílico. La vida enseña que los deseos no siempre coinciden con la realidad. ¿Cuántos jóvenes que tienen clara su vocación carecen sin embargo de los medios y oportunidades para desarrollarla?El más afortunado es aquel que puede hacer lo que le gusta -encarar la carrera que le entusiasma o montar el negocio soñado-. Pero está el otro que queriendo no puede, y entonces debe renunciar a su aspiración y adaptarse a los límites que le impone su realidad.Pero hay otros factores culturales que condicionan la decisión de los jóvenes que egresan de la secundaria. Muchas elecciones profesionales giran en torno al dinero, al poder y el prestigio.En principio, parece claro que cualquiera sea el motivo que impulse una decisión de este tipo, el camino elegido debe permitir que se gane el suficiente dinero para vivir con las necesidades materiales cubiertas.Por cierto que puede haber vocaciones que no encuentren una recompensa social adecuada. Y esto, efectivamente, es un problema a dilucidar por cada persona y que genera en principio frustración.En la vereda de enfrente, habrá quienes sólo privilegien aquella actividad que les garantice éxito económico, aunque al precio quizá de malograr la potencialidad inherente a una vocación.¿Qué hacer después de la secundaria? Ese interrogante que está en la mente de tantos jóvenes debe ser comprendido por docentes, padres y allegados. La búsqueda de una profesión u oficio es un trance delicado que requiere seguramente mucho acompañamiento y consejo de los adultos.Un dato positivo que ayuda a la hora de discernir por ejemplo el contenido de lo que se quiere estudiar, es que cada vez es más amplio el abanico que abre la oferta educativa.
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