El drama global de los expulsados
Por guerras y persecución se calcula que en el mundo hay tantos refugiados y desplazados internos como en la Segunda Guerra Mundial, al tiempo que alarma la cantidad de chicos sin padres en busca de refugio. La población global desplazada por la fuerza contabilizó 51,2 millones, una de las cifras más altas de la historia, sólo comparable a la que se verificó en la segunda conflagración mundial, según informó el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).Dentro del conjunto de los expulsados por la fuerza figuran 16,7 millones de refugiados, 33,3 millones de desplazados en el interior de su país y 1,2 millón de personas que requieren asilo.Tanto los refugiados como los demandantes de asilo, que actúan de modo individual, son personas que básicamente se sienten perseguidas en su propio país y piden protección al extranjero.El asilo es una institución antiquísima, ha sobrevivido por siglos, y gracias a ella se pretende reparar la situación de indefensión en que se encuentran algunas personas, como consecuencia de su aislamiento (de compatriotas y familia).El filósofo Platón, en Las Leyes, la justifica moralmente en estos términos: "Toda falta cometida contra el huésped es una de las más graves faltas que pueden cometerse contra una divinidad vengadora. El extranjero, de hecho, aislado de sus compatriotas y su familia debe ser el objeto del más grande amor de parte de los hombres y de los dioses. Por ello se deben adoptar todas las precauciones para no cometer ninguna falta contra los extranjeros".El desplazado interno es aquella persona que abandonó su lugar de origen por razones similares a las de los refugiados, pero que no ha cruzado una frontera reconocida internacionalmente, es decir, que permanece en el mismo Estado.El problema de los desplazados es que no tienen cobertura legal, están a merced de sus propios gobiernos que, normalmente, son los causantes de su situación o son incapaces de asumir alguna responsabilidad hacia ellos.Los refugiados, en cambio, están amparados por la comunidad internacional y los asiste el derecho a no ser devueltos. Como sea, unos y otros (desplazados internos o refugiados) tienen que dejar su lugar de origen a causa de un conflicto (pobreza generalizada, guerra civil, crisis social, desastre natural, etc).Entre los factores determinantes que están incrementando la cifra de los que tuvieron que abandonar su hogar figura la guerra en Siria, que ya forzó a más de 3 millones de sirios al exilio.Después de Siria, los países más afectados por los nuevos desplazamientos internos fueron República del Congo y República Centroafricana, los dos casos por conflictos armados.Los expertos llaman la atención sobre el drama de los expulsados: si los 51,2 millones se pusieran de acuerdo para formar una nación, se convertirían en el 26° país del mundo.A esto se suma la ola de chicos sin padres que buscan refugio en distintas rutas: en el Mediterráneo, en la ruta de afganos que huyen a Europa y en la frontera de Estados Unidos (adonde miles de chicos centroamericanos migran en forma constante sin compañía de un adulto).El drama de los desplazados, según la ONU, obedece en parte al vacío de poder en el mundo y a la falta de políticas globales para resolver o prevenir conflicto.Hace poco Ian Bremmer, un gurú de la geopolítica mundial, reconoció que "el orden mundial actual es bastante desolador". Y esto a partir de que "ningún país o grupo de países quiere o puede asumir un liderazgo mundial y marcar la agenda internacional".
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