El drama de los niños que migran a EE.UU.
Al problema de los inmigrantes indocumentados, que se presenta "insoluble", Estados Unidos sufre una oleada migratoria de niños latinoamericanos que cruzan solos la frontera, generando una "crisis humanitaria". Según publica el diario 'El País' de España, sobre datos proporcionados por el departamento de Seguridad Nacional de EE.UU., el número de menores que están entrando de manera ilegal (sin papeles) se triplicó en los últimos cinco años.Cada día más de 250 migrantes centroamericanos salen de los países de la región y el 35% de ellos son chicos de entre 9 y 12 años, según cifras de la Organización Mundial de las Migraciones (OIM).Este desplazamiento infantil es motivado por casos de agresión, violencia intrafamiliar, abandono, búsqueda de padres y persecución de pandillas. La huida de estos chicos de su lugar de origen no está exenta de peligros.De hecho distintas organizaciones humanitarias llaman la atención sobre la vulnerabilidad de los niños, quienes son presa fácil de redes de trata de personas, trabajo forzoso y reclutamiento armado.La situación ha tomado desprevenido a Estados Unidos, que ha debido improvisar la apertura de decenas de centros de acogida para albergar a los menores.Preocupado por el desborde planteado por los niños latinoamericanos sin papeles, el presidente Barack Obama habló de "crisis humanitaria", aunque la tesitura de la Casa Blanca es acelerar los procesos de deportación de los indocumentados.Al tiempo que critican las condiciones de hacinamiento en las que son albergados muchos de los menores, las organizaciones humanitarias están sin embargo haciendo una campaña para que a los chicos se los considere refugiados, y por tanto con derecho a asilo.La deportación consiste en la expulsión del país para el caso de aquellos extranjeros que se encuentren en estado de inmigración legal. Esta acción les cabría en general a los menores indocumentados provenientes de Centroamérica y México.Las ONGs, en cambio, aseguran que la mayoría de estos menores que están llegando a la frontera de EE.UU. vienen huyendo de la ola de violencia que asola a esas regiones, por lo que exigen que se les dé el estatus de refugiados.Bajo esta protección legal, fijada internacionalmente por la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de Naciones Unidas, respecto de la cual EE.UU. es país firmante, los menores podrían pedir asilo."Muchos de estos menores son refugiados porque están huyendo de la violencia que asola a sus países. Emigran para que no les obliguen a formar parta de las pandillas o para que no abucen de ellos", declaró a BBC Mundo Megan Mackenna, de la organización 'Kids in Need Defense', que proporciona asesoramiento jurídico a menores indocumentados.Los países de origen de estos chicos son Guatemala, El Salvador, Honduras y México. Algunos de estos menores cruzan la frontera con Estados Unidos con el propósito de reunirse con sus familias (también indocumentadas) en suelo estadounidense.Pero hay "menores extranjeros no acompañados" que no llegan a atravesar la frontera. Según la periodista Rebecca Arenas, del diario 'El Sol' de México,"lamentablemente para muchos de estos niños los sueños muy pronto se convierten en pesadillas, porque caen en manos de los traficantes de personas que los someten a maltratos y a explotación sexual y laboral".En cuanto a la deportación o repatriación de los niños, Arenas sostiene que eso supone "devolverlos al infierno del que habían escapado; una condena inhumana a la que habría que buscar una opción distinta".
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