El ébola resucita visiones catastrofistas
La propagación del virus del ébola ha traído a la memoria los estragos que han producido las epidemias en el pasado, al tiempo que ha reactualizado un posible fin de la humanidad por esta vía.Aunque hoy se considera "erradicada", la viruela ha matado a más de 300 millones de personas a lo largo de su existencia, según se calcula. La peste negra o bubónica, relacionada históricamente con la Edad Media, se llevó a 75 millones de individuos.La plaga de Justiniano, una pandemia que comenzó en el siglo VI en el Imperio Bizantino, se cobró 25 millones de personas. El mismo saldo que hoy contabiliza el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida o SIDA, en nuestra historia moderna.Del sarampión se tiene registro desde hace más de 3.000 años y, hasta el momento, este virus ha matado a más de 200 millones de personas, aunque actualmente la mayoría de la población está vacunada contra este mal.Entre 1918 y 1920 hubo una pandemia de gripe que fue una de las más graves de la historia moderna: acabó con la vida de entre el 3% y el 6% de la población mundial en todo el planeta, ahondando los males que había causado la Primera Guerra Mundial.En cuanto al tifus, transmitido por vectores como los insectos y otros artrópodos, ha matado ya a 4 millones de personas, sobre todo en poblaciones rurales y aisladas, y constituye aún hoy un problema.El cólera ha tenido tres grandes pandemias, ocurridas en el siglo XIX, y epidemias muy extensas en el siglo XX cuya suma total supera los 3 millones de muertos.Las pandemias, en suma, han asolado al mundo cada siglo y ahora el ébola, con epicentro en África, amenaza con expandirse a la rica Occidente, generando alarma global.En torno a la enfermedad, que tiene una tasa de contagio relativamente baja, se ha creado un pánico popular en Europa y Estados Unidos, algo que se echa de ver en las redes sociales.Lo que ha venido a aumentar la paranoia es la circulación de conjeturas militares sobre el eventual uso que haría del ébola como arma biológica suicida contra Occidente el grupo Estado Islámico (EI)."La próxima guerra", así encabeza la temática la revista "Forbes", que en su último número reproduce un artículo de Al Shimkus, ex profesor de Asuntos de Seguridad Nacional en la Universidad de Guerra Naval de EE.UU., quien abona esta hipótesis.Según el experto militar, el grupo terrorista podría enviar a personas para que se infectaran voluntariamente con el ébola en África Occidental y luego difundir el virus mortal a través del sistema de transporte aéreo del mundo.Al Shimkus considera que la estrategia es totalmente plausible: ahora que una gran parte de África está en epidemia abierta, no sería difícil hacerse con algunos fluidos corporales infectados y usarlos para llevar a cabo un contagio global.La pandemia viral, por lo demás, figura entre los posibles peligros que amenazan con extinguir a la especie humana, según la opinión de diez científicos preguntados por Kate Ravalius para 'The Guardian'."La naturaleza es el bioterrorista definitivo", opina al respecto la viróloga María Zambón de Health Protection Agency's Influenza Laboratory. Un virus podría aniquilar a la civilización humana, al igual que un colapso masivo de los ecosistemas existentes, una guerra nuclear, la caída de un gran meteorito, el bombardeo de rayos cósmicos por el estallido de una estrella, o la perspectiva de que la Tierra fuera engullida por un agujero negro, según el registro de Ravalius.
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