El empobrecimiento de la capacidad de entender
Las palabras que articulan el lenguaje humano son símbolos que evocan conceptos, gracias a los cuales se desarrolla el pensamiento. Pero hay una generación que no puede descifrar esos símbolos.En diálogo con este diario, el presidente de la Academia Argentina de Letras, el copoblano Pedro Luis Barcia, dio un dato alarmante: "El 67% de los egresados del secundario no entienden lo que leen". En esencia, dijo, "no tienen lectura comprensiva, no entienden lo que leen, y si uno no entiende lo que lee no puede comentar un texto, no puede expresar por escrito aquello que puede pensar".El académico llamó la atención sobre la discapacidad lingüística, sobre la falta de destreza a la hora de escribir y hablar de nuestros jóvenes, cuyo vocabulario se reduce a unos pocos términos.Se menciona a las redes sociales como causa de esa incapacidad. Entre los principales sospechosos se menciona el chat, quien no sólo hurtaría tiempo para los libros, sino que, peor aún, corrompería la escritura.Barcia considera que resulta un simplismo este razonamiento. En su opinión, es injusto poner a las computadoras personales o a Internet en el banquillo de los acusados.En realidad, dice, la incompetencia lingüística es anterior al uso de la tecnología, que a lo sumo podrá reforzar los vicios de origen. Lo sensato es aceptar el principio según el cual "el usuario del idioma lleva su competencia o su incompetencia lingüística a todo lo que toca".En todo caso son la escuela y la educación las que están fallando -en su labor de enseñanza del lenguaje-, no la herramienta tecnológica en sí misma. A quien tiene dominio del idioma, el uso de las redes sociales no lo amenaza.Más allá de esta discusión sobre si la tecnología es responsable de la pobreza expresiva de la nueva generación, lo relevante es comprender la relación esencial que existe entre lenguaje y pensamiento.El empobrecimiento verbal equivale al mental, porque no hay concepto sin palabra y viceversa. El dolor se puede expresar en el grito, y esto es un fenómeno común a animales y a hombres.Lo nuevo de la palabra frente a esa manifestación no verbal es que introduce un tercer elemento entre el mero hecho (dolor) y su íntima expresión física (el grito): es el concepto de dolor.Es decir, sólo hay palabra en el supuesto de un conocimiento intelectual. Esta capacidad de simbolización es propia del homo sapiens. "El hombre no vive en un universo puramente físico sino en un universo simbólico", escribió Ernst Cassirer, quien define al hombre como "animal simbólico".El comunicar, el pensar y el conocer se construyen en el lenguaje y con el lenguaje. El lenguaje no es sólo un instrumento del comunicar, sino también del pensar.Todo nuestro vocabulario cognoscitivo y teórico consiste en palabras abstractas, nos recuerda Giovanni Sartori. Se trata de palabras que no tienen ningún correlato con cosas visibles, y cuyo significado no se puede trasladar ni traducir en imágenes.Los conceptos de justicia, legitimidad, legalidad, libertad, igualdad, derecho, democracia, representación, felicidad son ejemplos de conceptos abstractos. Si estos vocablos no pueden descifrarse, por incapacidad lingüística, entonces se anulan esos conceptos, y con ellos el significado al que aluden.Cuando no hay capacidad de expresión, por tanto, se achica el pensamiento. El empobrecimiento verbal, la dificultad a la hora de interpretar o redactar un texto, o poseer un vocabulario limitado, comprometen la capacidad de captar intelectualmente el mundo, y de entenderlo.
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