El endeudamiento del consumidor argentino
El consumo en cuotas de los argentinos parece haber encontrado su techo. El stock de préstamos llegó al 21,8% de los salarios, y no se mueve de allí, según la consultora abeceb.comEl informe confronta datos de los primeros trimestres de los últimos años para mostrar que la relación actual crédito-salario, está en línea con la que existía antes de la crisis de 2001 (21,6%) y virtualmente estancada en ese nivel desde hace 4 años."Los datos parecen indicar que la demanda estaría encontrando su techo y sugiere, a la vez, que la demanda futura estará muy ligada a la evolución de los salarios", dijo Marcos Sarquis, autor del informe.Los préstamos para el consumo fueron los más dinámicos de todo el sistema tras la devaluación de 2002. Desde entonces hasta hoy, el stock nominal se multiplicó por 13.Y un dato clave: superó 8 veces la expansión que en igual tiempo mostraron las líneas destinadas a las empresas, revelando de ese modo que los bancos se dedicaron estos años casi exclusivamente a financiar la compra de bienes durables.Así y todo, el endeudamiento del consumidor argentino es uno de los más bajos de la región. Las familias brasileñas, por caso, deben casi el doble. Los préstamos en el país carioca representan el 40% de la masa anual de salarios.Según datos del Cronista Comercial, la deuda de las familias sobre el PBI es de 6,2% en Argentina, pero del 19% en promedio en Latinoamérica, del 19,7% en los emergentes y del 81,7% en países desarrollados."Es por defecto que tenemos esta capacidad de expansión en el crédito y no por virtud. En nuestro país, todas las señales son contrarias a generar confianza en el sistema financiero, y los niveles de crédito con los que nos manejamos los argentinos no son buenos para la economía", explicó el economista Aldo Abram.
La expansión del crédito al consumo estos años en el país tiene varias causas, según los analistas. A los gastos postergados de las familias, se sumó la inflación que movilizó a los argentinos a quemar sus ahorros en la compra de bienes durables.Paralelamente, la ingeniería instrumentada por el sistema financiero, a través de promociones y planes de cuotas a plazos más largos, generaron oportunidades beneficiosas para los consumidores.Según el diario La Nación, algo más de 4 millones de personas al año están solicitando créditos en las entidades financieras. Y esto no sólo para comprar electrodomésticos sino para complementar ingresos.Es decir, una parte de los créditos tomados debe ser destinada al repago de deudas por consumos anteriormente contraídos. Según el analista Andrés Méndez, de AMF-Economía, la mayoría de los pedidos son inferiores a 10.000 pesos, una cifra que equivale a tres salarios mensuales de un trabajador registrado.El cálculo de la ratio deuda-ingresos es un tópico estudiado por la ciencia económica. El consumidor puede fácilmente calcular esta relación, la cual le permitirá saber cuál es su capacidad real para endeudarse.Cuánto de la parte de los ingresos debería destinarse al pago de obligaciones de deuda, hace a una administración de la economía doméstica. Al respecto se aconseja que la gente no gaste más del 28% de sus salarios brutos en pagos de hipotecas.De hecho, los bancos que extienden créditos hipotecarios se encargan de que este coeficiente se respete, para evitar que el usuario del préstamo caiga en insolvencia.La economía familiar quiebra si la relación deuda-ingresos es superior a determinado umbral. La tendencia a vivir por encima de las posibilidades reales -gastando más de la cuenta- es propia de una sociedad adicta al endeudamiento.
La expansión del crédito al consumo estos años en el país tiene varias causas, según los analistas. A los gastos postergados de las familias, se sumó la inflación que movilizó a los argentinos a quemar sus ahorros en la compra de bienes durables.Paralelamente, la ingeniería instrumentada por el sistema financiero, a través de promociones y planes de cuotas a plazos más largos, generaron oportunidades beneficiosas para los consumidores.Según el diario La Nación, algo más de 4 millones de personas al año están solicitando créditos en las entidades financieras. Y esto no sólo para comprar electrodomésticos sino para complementar ingresos.Es decir, una parte de los créditos tomados debe ser destinada al repago de deudas por consumos anteriormente contraídos. Según el analista Andrés Méndez, de AMF-Economía, la mayoría de los pedidos son inferiores a 10.000 pesos, una cifra que equivale a tres salarios mensuales de un trabajador registrado.El cálculo de la ratio deuda-ingresos es un tópico estudiado por la ciencia económica. El consumidor puede fácilmente calcular esta relación, la cual le permitirá saber cuál es su capacidad real para endeudarse.Cuánto de la parte de los ingresos debería destinarse al pago de obligaciones de deuda, hace a una administración de la economía doméstica. Al respecto se aconseja que la gente no gaste más del 28% de sus salarios brutos en pagos de hipotecas.De hecho, los bancos que extienden créditos hipotecarios se encargan de que este coeficiente se respete, para evitar que el usuario del préstamo caiga en insolvencia.La economía familiar quiebra si la relación deuda-ingresos es superior a determinado umbral. La tendencia a vivir por encima de las posibilidades reales -gastando más de la cuenta- es propia de una sociedad adicta al endeudamiento.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

