El enorme potencial turístico de Entre Ríos
Aunque es de corta data, la "industria sin chimeneas" se hace sentir en el desarrollo de Entre Ríos y sus pueblos. De hecho la provincia figura como un destino apetecible para los visitantes. "Hay una buena recepción de la gente a los productos de la provincia", acaba de decir el secretario de Turismo, Adrián Stur, en la Feria Internacional de Turismo (FIT), realizada en Buenos Aires.A esa muestra que congregó a los protagonistas de la industria turística mundial concurrieron 20 representantes de municipios entrerrianos y 60 del sector privado.El stand de Entre Ríos ilustró sobre el potencial de una provincia que ha conquistado un sitio dentro de la oferta turística nacional. El despegue se inició en la década del '70, cuando empezó a romperse la insularidad.Los difíciles accesos y la falta de infraestructura eran factores objetivos que obstaculizaban el flujo de corrientes turísticas. Pero las grandes obras de integración, como el túnel subfluvial, el complejo Brazo Largo-Zárate, los puentes internacionales y el puente Rosario-Victoria, dieron un vuelco a la situación.Quizá no haya otra ciudad en la provincia que comprenda la importancia de las vías de comunicación como Gualeguaychú. Relegada históricamente de los centros de decisión provincial, nuestra comunidad ha debido gestionar su conexión física.A decir verdad, toda Entre Ríos tiene una posición geográfica envidiable para el desarrollo turístico. Su cercanía con los principales centros urbanos del país, es un hecho.Muchos provincianos han encontrado empleo e ingresos en los emprendimientos asociados al turismo. Y esto en el marco de una oferta que incluye carnavales, termas, pesca deportiva, playas y naturaleza, turismo histórico-cultural y deportivo, parques nacionales y turismo rural.Ni hablar de su oferta en términos naturales y paisajísticos. Limitada por los ríos Paraná y Uruguay, que la convierten en una idílica isla verde, Entre Ríos tiene una naturaleza privilegiada.Después está su rica historia, que empalma con el protagonismo entrerriano en tiempos de caudillos y de la organización nacional.Lo mismo sus tradiciones, en las que se mezclan lo criollo con la cultura de la inmigración. A eso hay que sumarle las festividades propias de cada pueblo, como los carnavales o la fiesta de la artesanía.Últimamente se han sumado los parques termales, dentro de lo que se conoce como el turismo de salud. La variedad y calidad de sus atractivos, en suma, hacen de Entre Ríos una plaza turística de buen presente y excelente futuro.Como sea, existe la percepción de que queda todavía mucho por aprovechar de esta extraordinaria presencia de la naturaleza, de la cultura, de la cuestión geográfica y de la proximidad a los centros emisores de turismo.El secretario de Turismo dijo que "las localidades están creciendo mucho y quieren capacitarse, inversiones, y muchas otras cuestiones. Pero nosotros tenemos que tratar de mesurar un poco eso e ir dando los pasos adecuadamente y planificando todo. Se sabe que las cosas en este sector salen mucho mejor si se desarrollan haciendo una planificación con profesionalismo".Se trata en el fondo de un esfuerzo de articulación entre lo público y privado que comprenda que no basta tener un buen servicio turístico -por ejemplo un hotel- si a la vez la ciudad en cuestión no es limpia o segura.El turismo, en suma, es un aliado inestimable del desarrollo regional. Una actividad que, pese a lo mucho que se ha hecho, da para más en Entre Ríos, convirtiéndose así en desafío para sus habitantes.
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