El envejecimiento de la Argentina
Mientras los países europeos tardaron un siglo en envejecer, algunos países jóvenes como la Argentina muestran síntomas de senilidad poblacional, en un contexto de pérdida de fecundidad.Es muy probable que dentro de 20 años la Argentina empiece a parecerse a Europa, en términos de envejecimiento poblacional, aunque no en términos de desarrollo económico-social o de calidad de vida de sus habitantes.El llamado crecimiento vegetativo del país, determinado por el saldo o diferencia entre nacimientos y defunciones, muestra los rasgos típicos de una sociedad poco vital.La tasa de fecundidad tiene una evolución descendente desde la primera década de 1.900, cuando era de 7 hijos por mujer. Hoy es de 2,3 hijos, dentro de 20 años llegará a 2 y en 50 años, a 1,2.Esas son las proyecciones de la División de Población de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). El problema es que el recambio generacional se asegura con 2,1 niños por madre.El cuadro es sombrío: debido a la caída de la tasa de natalidad (cantidad de niños por 1.000 habitantes), de 18,5 a 11,9, la Argentina dejará de crecer demográficamente en 2050, según los expertos."Por primera vez en la historia y quizá para siempre, el número de ancianos sobrepasará a la cantidad de menores de 14 años. La población mayor excederá el número de niños en 2 a 1", explicó Silvia Gascón, directora de la maestría en Gerontología y vicerrectora académica de la fundación Isalud.De hecho, las últimas estadísticas demográficas de Capital Federal revelan que la población de adultos mayores supera a la de menores. En el Congreso Argentino de Salud, que tiene lugar en Ushuaia, se está debatiendo el envejecimiento poblacional.Allí se está hablando de que la Argentina se encamina a ser el país latinoamericano más "envejecido" y ya se habla de la aparición del fenómeno de la "cuarta edad".Dentro de esa categoría están los mayores de 80 años que deben ser atendidos en muchos casos por sus hijos, integrante de la "tercera edad", que tienen alrededor de 60 años.Está claro que este nuevo rango etario, los 80 años, está vinculado al avance de la medicina, que ha mejorado la expectativa de vida sobre todo para los sectores medios y altos de la población.Ahora bien, esta situación plantea un desafío para el sistema sanitario. Uno de los temas de debate del Congreso en el sur giró alrededor de cómo financiar las mayores erogaciones que demanda la salud de los adultos mayores.El cálculo que existe es que atender la salud de este sector -el 10% de la población argentina supera los 65 años- demanda hasta cinco veces más recursos que el resto de la población.A este escenario, se suma el hecho de que el crecimiento de la fuerza laboral se desacelerará por la menor tasa de natalidad. Con otro problema adicional: la cantidad de personas activas no será suficiente para sostener los sistemas de salud y de previsión social.En Europa hace tiempo se lidia con este problema. Algunas de las soluciones que se ha encontrado allí a la baja natalidad se relacionan con el ingreso de inmigrantes, sobre todo para fortalecer la fuerza de trabajo.La llamada "subclase" europea, que hace los trabajos mas duros (sobre todo físicos) que los jóvenes nativos desprecian, sostiene en gran medida la economía del continente.La otra solución para mejorar la tasa de fecundidad es la implementación de políticas para que la población nativa tenga más hijos. Al respecto, la mayoría de los países europeos aporta fuertes incentivos económicos a las familias que procrean.
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