El Episcopado reiteró que el “aborto nunca es solución”
Ante la posibilidad del tratamiento en el Congreso Nacional de proyectos que buscan despenalizar el aborto, la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina reiteró que esta práctica "nunca es solución" y recordó que la vida es un derecho humano fundamental. Tras repetir una serie de reflexiones de los obispos en este sentido, destacó que el papa Francisco en la exhortación apostólica Evangelii Gaudium advierte que "no es progresista pretender resolver los problemas eliminando una vida humana".Asimismo, señaló que la protección de la vida humana desde la fecundación ha sido ratificada recientemente por la sanción del nuevo Código Civil y Comercial al expresar que "la existencia de la persona humana comienza desde la concepción".En el texto de la declaración se indica además: "Sabemos, porque la ciencia así lo demuestra, que la vida humana comienza desde el momento de la concepción, en la que se configura un ser humano nuevo, único e irrepetible. Queremos afirmar con claridad: cuando una mujer está embarazada, no hablamos de una vida sino de dos, la de la madre y la de su hijo o hija en gestación. Ambas deben ser preservadas y respetadas. La biología manifiesta de modo contundente a través del ADN, que desde el momento de la concepción existe una nueva vida humana que ha de ser tutelada jurídicamente. El derecho a la vida es el derecho humano fundamental"."Nuestro país tiene una sabia y humanista tradición jurídica de protección de la vida humana desde la fecundación. Esta protección, lejos de ser expresión de una visión religiosa, es manifestación del respeto que merece cada vida humana y que está en la base del funcionamiento del sistema de derechos humanos". Esto ha sido ratificado recientemente por la sanción del nuevo Código Civil y Comercial al expresar que "la existencia de la persona humana comienza desde la concepción"."Recordamos también las expresiones del Papa Francisco en la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium: "Frecuentemente, para ridiculizar alegremente la defensa que la Iglesia hace de sus vidas, se procura presentar su postura como algo ideológico, oscurantista y conservador. Sin embargo, esta defensa de la vida por nacer está íntimamente ligada a la defensa de cualquier derecho humano. Supone la convicción de que un ser humano es siempre sagrado e inviolable, en cualquier situación y en cada etapa de su desarrollo. Es un fin en sí mismo y nunca un medio para resolver otras dificultades. Si esta convicción cae, no quedan fundamentos sólidos y permanentes para defender los derechos humanos, que siempre estarían sometidos a conveniencias circunstanciales de los poderosos de turno (...) Precisamente porque es una cuestión que hace a la coherencia interna de nuestro mensaje sobre el valor de la persona humana, no debe esperarse que la Iglesia cambie su postura sobre esta cuestión. Quiero ser completamente honesto al respecto. Éste no es un asunto sujeto a supuestas reformas o "modernizaciones". No es progresista pretender resolver los problemas eliminando una vida humana".
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