El factor educativo detrás de los cambios
La educación es la llave del cambio social. Aunque de uso común, y acaso devenida en un cliché de ocasión, esta frase esconde sin embargo validez, si se la sabe descubrir.Muchos de los problemas actuales remiten al mismo diagnóstico: hasta tanto no se modifiquen las pautas de comportamiento y pensamiento, se dice, no hay que esperar que sobrevengan cambios perdurables.Nicolás Maquiavelo en el Siglo XVI escribió: "Se debe tener en cuenta que no hay nada más difícil de llevar a cabo, ni de éxito más dudoso, ni más peligroso de manejar, que iniciar un nuevo orden de las cosas".Frente a este cuadro de situación, que denuncia la inercia propia de la conducta humana, más proclive a instalarse en lo ya conocido, aunque ello resulte perjudicial en el largo plazo, adquiere relieve una estrategia de carácter cultural.No es casual que los grandes precursores o reformadores sociales hayan visto que para producir una ruptura con el status quo, se debe acometer un cambio en la mentalidad y las costumbres de las personas.Ortega y Gasset decía que es inmoral pretender que una cosa deseada se realice mágicamente, simplemente porque la deseamos. "Sólo es moral el deseo al que acompaña la severa voluntad de aprontar los medios de su ejecución", escribió.Cualquier educador que creyese en la eficacia de su estrategia suscribiría la afirmación del filósofo español. Sobre todo rechazaría el atajo que supone adoptar medidas cortoplacista que no fueran a la raíz del problema, cuando éste se revela de carácter antropológico.A veces se espera erróneamente que un hecho económico, una medida burocrática o alguna novedad tecnológica puedan resolver mágicamente un intrincado problema que afecta la convivencia, cuya gravedad se subestima.Hace poco el doctor Paul Connett, un experto internacional en materia de higiene urbana, enfatizó durante una conferencia que dio en Buenos Aires que el "problema de la basura se resuelve mejor con educación".Director de la organización American Health Studies, al hablar sobre el tópico "Basura cero y Sostenibilidad Ambiental", Connett razonó que el secreto de los cambios en este campo empieza por el ciudadano."Para comenzar con el cambio deben tomarse ciertas iniciativas que hagan que el ciudadano cambie sus costumbres", señaló al destacar que no hay posibilidad de éxito en materia de higiene si la gente no modifica su modo comportarse en relación con los desechos.Su razonamiento es que el sistema conduce a un callejón sin salida si no resuelve qué hacer con los desperdicios que produce. Y esto porque el nivel de consumo actual es incompatible con el medio ambiente."Necesitaríamos cuatro planetas si todos consumiéramos como el estadounidense promedio" dijo. En su opinión una de las principales tareas del futuro es pasar de una sociedad lineal, donde todo lo que se elabora se convierte en material de descarte, a una circular, donde se reparen las energías de la naturaleza, evitando su degradación.Los problemas ambientales relacionados al desarrollo económico se hacen más acuciantes. El sistema de producción actual, asociado a un patrón de consumo, conduce a una situación crítica.La medidas pare revertir el cuadro lucen hasta aquí insuficiente. Por eso cada vez más especialistas plantean una estrategia que modifique las pautas de conducta de los ciudadanos.Lo que confirma que la educación, aquí como en otras esferas humanas, aparece como la llave del cambio efectivo y de largo aliento.
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