El fanatismo en la sociedad actual
L' Etat, c'est moi ("el Estado, soy yo") Luis XIV (Fr.1638 - 1715). El fanatismo es una pasión exacerbada, desmedida y brutal, hacia una causa política o religiosa.Por Guillermo Pellegrini*Opinión El fanatismo puede llegar a extremos peligrosos como acosar, perseguir y matar seres humanos, tratando de imponer una creencia, doctrina o ideología, considerada buena para el fanático o para el grupo que lo rodea.Es una intolerancia compleja, es la discriminación dirigida hacia todos los grupos o personas diferentes a la creencia del intolerante, tiene múltiples manifestaciones aunque siempre el mismo denominador común, la elevación del "yo absoluto" como valor supremo de la propia identidad personal o colectiva, de los intolerantes dirigida contra otras etnias, contra las tendencias políticas o contra las creencias religiosas de sus oponentes a los cuales despoja de todo derecho universal al considerarlos diferentes a él. Se observa también la intransigencia, como un fenómeno social cada vez mas arraigado. Existe una nueva vertiente en la intolerancia que es mucho mas sutil, mas cercana, mas doméstica y se haya presente en la vida cotidiana, en el día a día, la intolerancia individual, es decir la intransigencia. Es difícil combatir este fenómeno social en las mentes cerradas de los intolerantes. Dice el Premio Nobel Rabindranath Tagoré "donde no hay coexistencia hay co-destrucción".Es una actitud dura, rígida, absoluta, discriminatoria y exaltada, un delirio sagrado. Son individuos "iluminados" que han generado actos terriblemente injustos, llenos de odio, rencor y revanchismo, algunos sangrientos que van en contra de la misma creencia o doctrina que dicen defender.Esto ha ocurrido en el pasado, sigue ocurriendo ahora y seguirá ocurriendo si no se le pone freno. Pasó en las Cruzadas, en la creación de la Santa Inquisición, en los pogromos, en el genocidio de indígenas, en el Holocausto, en Ku Kux Klan y en la ideología fanática que fecunda actos terroristas y rompe estructuras, creencias, símbolos y tradiciones, como fuera el nazismo, el fascismo y muchos de los "ismos", que todavía andan por ahí.Se debe seguir luchando por la paz y la concordia y seguir el camino de los pensadores actuales de "ser intransigentes ante la intolerancia". Las nuevas democracias Latinoamericanas inestables y frágiles, poseen ciudadanos muy sufridos que entre ellos se miran con indiferencia, como extraños entre sí, es una larga cadena que viene desde la época de los virreinatos, la democracia rompe la cadena y separa los eslabones, termina con el orden instaurado, a medida que las condiciones sociales se igualan, los miembros de la comunidad se van haciendo mas fuertes y se bastan a si mismos.Estos hombres en su mayoría no le deben nada a nadie, se consideran abandonados a si mismos, el rey no los representó, tampoco el virrey, el caudillo menos y el demagogo los uso, y piensan con fuerza que su destino se haya por entero en sus propias manos.No esperan nada del gobierno ni de los partidos políticos. Si esperan mucho de la igualdad pues los hombres se colocan uno junto al otro, sin ningún lazo que los retenga, el rey levanto barreras entre ellos, el dictador también, el caudillo también y el déspota intolerante hizo lo mismo.El déspota intolerante se apropia de un país, de sus instituciones o las mansilla, pero no de los hombres, ni de sus conciencias, ahí reina la libertad y la igualdad, que nos dejara La Revolución Francesa, fue una profecía y una advertencia, con el zumbido de la guillotina, no mas servidumbre, ni siquiera en las democracias modernas despóticas. Puede ser que los que detentan el poder temporal, tengan privilegios y vulgares placeres que le sustraen a la sociedad, pero no les pueden sustraer el alma y la conciencia al pueblo Latinoamericano.Tiene América Latina gobiernos que quieren ser juez y parte de la sociedad, diciéndoles que consumir, como vivir, regulando el comercio y la industria, pero es una cuestión de coyuntura, el pueblo va por otro sendero y busca siempre la democracia transparente y la libertad de conciencia y elección.No podrán sacarles a esos hombres el derecho de pensar, soñar, trabajar y vivir. No vamos ni siquiera a pensar en volver a la pirámide social del estado absoluto de La Edad Media, donde estaba el rey con su nobleza, sus caballeros armados y un clero privilegiado, con un pueblo humilde y un campesinado desposeído atrás del carro y al pié de la tranquera, eso ya fue.Las sociedades modernas descubren enseguida cuando el poder se desvía y deja de representarlos, de ser legítimo, son ciclos terminados aunque en algunos lugares pretendan seguir existiendo.Toda América blanca y morena, piensa y merece un sistema democrático fuerte, donde el único límite a la opinión pública, a la prensa libre y al pensamiento plural, lo pongan las instituciones de cada país. Esta democracia debe ser un templo para el hombre donde conviva con la diversidad y no exista el fanatismo. *Maestro Normal - Licenciado en Ciencia PolíticaFuente: OEA - CEPAL Estudios y Perspectivas
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