El fenómeno de la dolarización regional
En Latinoamérica hay tres países cuya moneda oficial es el dólar: Ecuador, El Salvador y Panamá. En Argentina, el billete verde tiene una preferencia de facto.La dolarización es el proceso por el cual un país adopta la moneda extranjera, de origen estadounidense, como la de curso legal exclusivo o predominante.El dólar, así, reemplaza a la moneda doméstica para cumplir todas sus funciones: medio de pago, reserva de valor y unidad de cuenta. En la región el caso emblemático es Ecuador.Hasta el año 2000 la moneda oficial era el "sucre", que llevaba 116 años de vida. En efecto, el decreto de creación se remonta a 1884, y la adopción del nombre fue para rendir homenaje al mariscal Antonio José de Sucre, héroe de la independencia ecuatoriana.La inflación y la devaluación que acompañaron al sucre en su accidentada vida, sobre todo en el último tramo del siglo XX, fue generando en la sociedad ecuatoriana una dependencia del dólar.La macrodevaluación que había experimentó el sucre durante 1999 (perdió dos tercios de su valor en esos 12 meses) fue la causa coyuntural que decidió el cambio monetario.El 9 de septiembre de 2000, en un contexto político y social convulsionado, se decretó la muerte del sucre, el cual fue sacado de circulación a favor de la divisa extranjera.Desde entonces Ecuador no imprime billetes (depende de los impresos en Estados Unidos). Aunque el Banco Central de Ecuador acuña monedas, los centavos de dólar ecuatorianos.Antes de que operara la dolarización oficial, en Ecuador existía la dolarización informal, un proceso por el cual los individuos y agentes económicos (ahorristas y empresas, por caso) demandaban al dólar como refugio de valor, en respuesta al deterioro del poder adquisitivo de la moneda doméstica.A una década de su implantación, la dolarización cosecha consenso en Ecuador. La posición del presidente Rafael Correa, recientemente reelecto, es ambivalente. Mientras por un lado cree que el Estado perdió soberanía monetaria y cambiaria, por otro dice que "salir de este sistema causaría un cataclismo social y económico" (declaraciones a inversores extranjeros)."Para más del 90% de los ecuatorianos, las condiciones del país son mejores con la dolarización", reveló hace poco la encuestadora privada Cedatos-Gallup, en tanto los empresarios aseguran que el dólar le ha dado "estabilidad macroeconómica" a Ecuador.La adicción de los argentinos al dólar, considerado en estas pampas también como un refugio de valor, tiene una historia de más de 50 años. Hay razones para creer que la inflación y las devaluaciones continuas, que barren con el valor real de la moneda, hacen que los argentinos 'piensen en verde'.El argentino se ha acostumbrado a planear en el largo plazo en dólares. La moneda en la que ahorra y realiza transacciones importantes es la moneda estadounidense. No es casual, al respecto, que aquí haya funcionado por una década un régimen de convertibilidad.Para cambiar las expectativas inflacionarias y devaluatorias, que recrudecieron en 1991, el Estado argentino convenció a la gente que el sistema monetario tenía un dólar por cada peso que había en circulación. Mientras que la dolarización formal consiste en que la moneda de curso legal es el dólar -como en Ecuador- la convertibilidad es diferente.En la Argentina de los '90, así, la autoridad le dijo al público que circularían dólares y pesos a conveniencia. Se le aseguraba que cuando quisiera cambiar un billete por otro, lo podía hacer sin problema.
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