¿El fin del Imperio?
La sorprendente China acaba de proponer una moneda de reserva mundial que pueda reemplazar al dólar. Se trata, en el fondo, de una propuesta revolucionaria que ataca el corazón del dominio norteamericano
Los analistas recuerdan, al respecto, que el poder de Gran Bretaña, sobre todo en el siglo XIX, se asentó en el predominio monetario. Y que esa hegemonía comenzó a menguar justo con el declive de la libra.
¿Se avecina, entonces, el fin del Imperio norteamericano cuyo símbolo de poder es el dólar? La crisis mundial, que se originó justamente dentro de sus muros, ¿permite visualizar un viraje histórico semejante?
La historia de la humanidad ha reconocido varios imperios. Y en todos los casos se trata de dominios humanos tan frágiles como el propio hombre. Roma, por ejemplo, no sobrevivió a sus contradicciones.
Esto quiere decir que a-priori ningún poder en la tierra tiene garantida su permanencia, y es metafísicamente improbable que se eternice más allá en el tiempo.
Todas las potencias hegemónicas globales se incubaron en un sueño universal de redención humana. Y desde los tiempos de los puritanos, la creencia de que Estados Unidos tiene una misión peculiar de establecer un género de vida más nuevo y más elevado, se ha convertido en parte integrante del carácter norteamericano.
Los padres fundadores inocularon esta esperanza mesiánica, esta utopía humana. Refiriéndose a Estados Unidos, Thomas Jefferson, llegó a decir que es “una nación universal, que persigue ideas universalmente válidas”.
En tanto John Adams habló de “nuestra pura, virtuosa, república federativa de espíritu público... gobernará el globo e introducirá la perfección del hombre”.
En esta perspectiva, no causa extrañeza el lenguaje de pastor evangélico con que Barack Obama habla a su país, hoy jaqueado por una crisis interna formidable.
Las palabras del presidente norteamericano buscan mantener alta la autoestima de sus compatriotas, con alusiones a la misión universal de Estados Unidos en el mundo.
Ante la vulnerabilidad de la economía del país, y sobre todo ante quienes hoy ponen en duda el poderío norteamericano, e insinúan como China que el dólar ya fue, Obama ha salido a replicar.
El mandatario destacó la confianza internacional en el dólar y en Estados Unidos que, según dijo, posee “la economía más fuerte del mundo y con el sistema político más estable”.
“El dólar está extraordinariamente fuerte en este momento”, reiteró Obama, saliéndole al cruce de la propuesta china de otra moneda global. A decir verdad, algunos datos confirman el discurso del presidente norteamericano.
Aunque parezca extraño, la crisis desatada en Estados Unidos, hizo que los grandes inversores huyeran despavoridos de las acciones, bonos, bancos, cereales y otros activos, buscando refugio en los bonos del Tesoro de ese país y en el dólar.
En Argentina, por caso, país donde se ironizó sobre el “efecto jazz”, el que tiene capacidad de ahorro se pasa al dólar. Esta conducta, que se extiende al resto del mundo, contrasta con los pronósticos pesimistas sobre la supremacía de Estados Unidos y su moneda.
Por otra parte, la propia China, al proponer el reemplazo del dólar como medio de pago internacional, parece ir contra sus propios intereses. Ocurre que el gigante asiático tiene el equivalente a 2 billones de dólares en reservas, y es hoy el mayor acreedor de Estados Unidos.
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