El fútbol, la otra fuente de sabiduría
¿Puede un deporte como el fútbol, que hoy concita la atención mundial, inspirar la vida de las personas? La experiencia de sus protagonistas, ¿arroja lecciones vitales para nuestros "partidos" diarios? Fue el escritor francés Albert Camus el primer intelectual que reivindicó ese deporte, asegurando que a él le debía todo lo que sabía de las relaciones humanas.Incluso antes de recibir el premio Nobel de Literatura hizo una confesión sorprendente: si volviera a nacer y le dieran a elegir entre escritor y futbolista, aseguró que elegiría lo segundo.Autor de "Lo que le debo al fútbol", allí escribió: "Mis mayores convicciones sobre moral y los deberes de cada quien se las debo al fútbol".Camus nació en Argelia en una familia modesta. Su padre murió en la Primera Guerra Mundial, mientras su madre se dedicó a cuidar casas. Y era su abuela la que lo zamarreaba cuando llegaba a casa con el calzado roto, después de jugar a la pelota.Esta fue una de las circunstancias que lo llevaron a ocupar la posición de arquero, porque así conservaba más los zapatos. Y de hecho se convirtió luego en un notable guardameta del Racing Universitario de Argel.Pero la tuberculosis le impidió seguir practicando este deporte, del cual sin embargo extrajo una concepción ética de la vida, como revelan frases memorables del escritor."Pronto aprendí -dijo- que la pelota nunca viene hacia uno por donde uno espera que venga. Eso me ayudó mucho en la vida, sobre todo en las grandes ciudades, donde la gente no suele ser siempre lo que se dice derecha".En plena sociedad posmoderna, bajo el eclipse de los grandes relatos ideológicos, en medio del "crepúsculo del deber", al decir de Gilles Lipovetsky, el fútbol (considerado por algunos como la nueva religión secular) se ha convertido en una suerte de guía práctica para resolver los retos de la vida diaria.Hay un sinfín de libros que explotan la veta filosófica de este deporte, la mayoría de los cuales son éxitos editoriales. El último de ellos, "Pensar con los pies", de Gabriel García de Oro, licenciado en filosofía y director creativo ejecutivo de OgilvyOne Barcelona, ofrece por ejemplo cincuenta frases míticas del fútbol.Se trata de un aleccionador catálogo de "ideas redondas", como dice el autor, para amantes de la autoayuda y de la filosofía de las cosas sencillas y "esféricas".Corremos el riesgo de que los éxitos del pasado nos puedan condicionar a querer repetir las mismas fórmulas y obsesionarnos a conseguir los mismos resultados.Ese fue el mensaje, por ejemplo, del director técnico de la selección de Brasil Luiz Scolari, a sus jugadores en la final de la Copa Confederaciones ante España, cuando dijo: "La primera regla de la supervivencia es que no hay nada más peligroso que el éxito de ayer".Contra los que creen que el fútbol es practicado por personas de escaso nivel intelectual, el ex jugador de River Plate (Argentina), Ángel Labruna, señaló: "El fútbol es el juego más difícil del mundo porque se hace con los pies obedeciendo la cabeza... Y miren la distancia que hay".La vida en gran medida es azarosa, y la fortuna no la podemos controlar, aunque sí hay cosas que dependen de nuestro esfuerzo. Eso parece comunicar el entrenador Pep Guardiola, al decir: "El talento depende de la inspiración, pero el esfuerzo depende de cada uno". Se sabe que el fútbol es una gran maquinaria de evasión colectiva, aunque García de Oro nos recuerda que, si se escudriña sin prejuicio, también puede ser una escuela de valores y certezas intelectuales.
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