El futuro empezó ayer y nadie se dio cuenta
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El tiempo, ese impostor implacable que nos lleva impiadoso hacia la muerte, todos los días un día, nos tiene atrapados en una férrea trama que no nos soltará jamás, aunque nos hagamos la ilusión de que falta mucho, para lo que sea. FundavidaOpinión Discépolo cantaba acerca de lo que para él significaba la vida entonando en su tango cambalache que el mundo fue y será una porquería en el quinientos seis y en el dos mil también.Cuando él lo decía el dos mil quedaba tan lejos que era una data inalcanzable para quienes oían sus lamentos, sin embargo el dos mil llegó y el tiempo no se detuvo una milésima de segundo a festejar tan magna fecha, tan preocupado él por llevarnos hacia nuestro destino inexorable.El mismo espejismo ilusorio engaña a quienes no se quieren hacer cargo de lo que se viene asomando en el horizonte a partir del uso irracional que hacemos los humanos de nuestro planeta.Para la gran mayoría el futuro queda lejos, para qué preocuparse hoy, total mañana veremos qué hacemos.Pero a la Argentina el futuro ya llegó, el agotamiento de la fertilidad, el envenenamiento de los acuíferos, la alteración de los genomas por la manipulación irresponsable de quienes juegan a ser dioses pretendiendo modificar los equilibrios naturales, y la lista sigue.Una de las amenazas que se anticipaban y llegó para quedarse es el Cambio Climático.El planeta se encuentra sumido en un proceso que altera todos sus sistemas naturales, aumento de lluvias y de sequías, incremento de las temperaturas máximas y promedio, pérdida de tierras costeras e intrusión del agua salada en sus recursos hídricos son algunos de los fenómenos que se verifican todos los días.Según el doctor Juan Carlos Labraga, investigador del Centro Nacional Patagónico y especialista internacionalmente reconocido en el tema, nos informa que en el norte de la Mesopotamia aumentaran las lluvia, pero en Cuyo y el norte de la Patagonia, disminuirán, ambos anuncios ya se están cumpliendo.Según Osvaldo Canziani, codirector del Grupo de Trabajo II del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) los cambios en la distribución e intensidad de las lluvias, así como el incremento de la sequedad debido al aumento de la evapotranspiración real ya están afectando los cultivos.El INTA muestra que en la región pampeana una elevación de la concentración de dióxido de carbono con el correspondiente aumento en la temperatura en superficie impacta hoy en la agricultura.Hay menos nevadas en los Andes, de Cuyo al Comahue, lo que reduce el caudal de los ríos. En la Pampa Húmeda y el nordeste son más frecuentes las lluvias torrenciales, que erosionan la tierra. En las zonas cálidas las temperaturas son más altas.A principios de los años '90, los escenarios de catástrofes eran hipotéticos. Pero mucho antes de lo pensado, las secuelas del calentamiento global han comenzado a hacerse visibles, también en la Argentina. Lo que se preveía en 1990 se puede verificar y los climatólogos y los expertos ambientales vienen observando con atención los efectos del cambio climático en el Cono Sur, en especial en la Argentina.El doctor Vicente Barros, del Centro de Investigación del Mar y de la Atmósfera de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, trazó un panorama de las alteraciones ya observadas y de las esperables.Las lluvias se han incrementado en promedio un 20% en los últimos 40 años, en la pampa húmeda y en el nordeste. En esta última región, las lluvias torrenciales (unos 150 milímetros) se hicieron de 5 a 7 veces más frecuentes entre 1950 y 2000.El aumento de la temperatura en toda la cuenca del Río de la Plata hará disminuir los caudales de los ríos Paraná, Paraguay y Uruguay. Esto acarrearía pérdidas en hidroelectricidad, problemas en la navegación, dificultad para el abastecimiento en algunas zonas y mayor contaminación.La crisis energética se agravará porque Brasil y Paraguay resultarán más afectados por el cambio climático, y no tendrían excedentes de electricidad para vender.En la desembocadura del Río de la Plata, el mar ya creció 17 centímetros durante el siglo XX, y a lo largo de este siglo subirá otros 50 centímetros.En el Río de la Plata se está produciendo una rotación de los vientos: del nordeste viraron al este, y cada vez más soplarán desde el sudeste. Esto significa que aumentarán la reiteración y la intensidad de las sudestadas, lo que equivale a anegamientos más frecuentes y extendidos.El Cambio Climático ya llegó y estamos pagando sus costos que seguirán creciendo exponencialmente si no nos ponemos manos a la obra para morigerarlo.
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