El genocidio judío, eclipse de lo humano
El 27 de enero de cada año se conmemora la liberación de los cautivos de los campos de exterminio nazi. Es la fecha en la que se rinde tributo a las víctimas del Holocausto.Un día como hoy, hace 71 años, las tropas soviéticas liberaron el campo de concentración y exterminio nazi de Auschwitz, que ha quedado como símbolo del genocidio judío.Durante la Segunda Guerra Mundial, el régimen nazi asesinó a unos seis millones de judíos -hombres, mujeres y niños-, en un intento de aniquilar sistemáticamente a esa comunidad de Europa.Este genocidio es el símbolo de un siglo XX que hizo de las grandes matanzas de seres humanos su nota distintiva, al punto que algunos han creído ver en él el despliegue de una maldad casi sobrenatural.El proceso de destrucción de todo un pueblo revela el lado más oscuro de la condición humana. De hecho, los supervivientes de los campos de concentración, suelen describir esa experiencia con la alegoría del "infierno".Se trata de una alegoría a la vez no histórica y profundamente anclada en el imaginario colectivo, de tradición judeo-cristiana. Se trata de una imagen capaz de transmitir el sentido de una experiencia radical de dolor y desesperación, donde el mal domina a sus anchas.Las víctimas de los campos nazis únicamente eran culpables de "ser", se los exterminaba porque un régimen había declarado que eran "enemigos de la humanidad" y un obstáculo para la expansión de la raza aria.Con esos campos se cuestionó radicalmente el fundamento mismo de la existencia humana y en particular el reconocimiento de la humanidad del Otro.En este sentido, Auschwitz constituye un eclipse de lo humano, una caída en de la deshumanización más ominosa, una especie de "agujero negro" de la historia que dado su carácter singular e irreductible cuesta comprender."En ningún otro lugar ni época hemos asistido a un fenómeno tan súbito y complejo: nunca tantas vidas humanas fueron extinguidas en tan poco tiempo y con una combinación tan lúcida de inteligencia técnica, fanatismo y crueldad".Eso escribió Primo Levi, sobreviviente del campo de exterminio, para quien la masacre operada allí oscurece la razón, es una experiencia tal -relativa a todo el mal que el hombre es capaz de infligir y padecer- que las palabras no están a la altura de la herida designada."Quizá lo ocurrido -dijo- no puede ser comprendido, e incluso no debe ser comprendido, en la medida que comprender es casi justificar".Para la pensadora judeo-alemana Hannah Arendt los campos de exterminio nazi representaron la combinación macabra entre la tecnología y la barbarie.El infierno de las cámaras de gas es un infierno científico, técnico, moderno, dice.Un proceso organizado donde se arrastran masas anónimas y sin rostro, que son llevadas al matadero. Seres que "murieron como ganado, como cosas que no tenían cuerpo ni alma, ni siquiera un rostro que la muerte marcase con su sello".El proceso de exterminio de seres humanos se realizó a través de una verdadera "fábrica de la muerte", otra alegoría para explicar el acontecimiento sin precedentes y a la vez inconcebible del carácter "industrial" de los campos de concentración nazi.La historia del genocidio judío perpetrado en la Segunda Guerra Mundial no pertenece solamente al pasado. Es un desgarro que se ahonda a medida que se aleja en el tiempo, interpelando con su horror la conciencia humana.
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