El gobierno apuesta a la oposición y la oposición apuesta al dólar: de locos
La principal apuesta que puede hacer el gobierno por estas horas es a la oposición. De nada servirá esperar que se hable de inflación, inseguridad o de la escapada del dólar, pero sí de la obscena foto que se sacaron Lavagna con De Narváez, De la Sota y Moyano y le puso los pelos de punta a Mauricio Macri.Jorge BarroetaveñaLa oposición parece empeñada en repetir los errores del pasado que la llevaron a la catástrofe electoral del 2011. De nada les habrá servido pues repasar la infinidad de yerros que cometieron luego de aquel comicio en el que, por primera vez, pudieron derrotar al kirchnerismo.La lucha de egos entre Macri, De Narváez y Solá los llevó al ostracismo posterior, sólo alumbrado por la victoria del PRO en Capital en el 2011 y que le permitió a su líder conseguir un segundo mandato. Lejos quedaron las intenciones de ampliar el armado a otros sectores del peronismo disidente que bien pudieron acompañarlos. No, optaron por la ambición personal, intuyendo que sólo con su capacidad de armado alcanzaba. Pero el chirlo fue duro en el 2011 y la sociedad les hizo saber que se habían equivocado.¿No pasó lo mismo acaso con Binner y Alfonsín? ¿No fue un pecado imperdonable haber dividido el voto de centro izquierda y progresista no kirchnerista en dos alternativas que debieron ir juntas y tenían muchas más coincidencias que diferencias? ¿Habrán ambos aprendido la lección o volverán a cometer el mismo error?La foto de los cuatro peronistas disidentes juntos enojó al macrismo, aunque nadie sabe bien porqué. El acuerdo, al que sólo le falta pulir algunas cosas, implica llevar al ex ministro de economía Lavagna como candidato a senador en Capital, respaldado por un conglomerado de partidos, bajo el paraguas exótico del peronismo disidente. Claro que para este armado hace falta grandeza, espíritu constructivo y tolerancia, algo que nuestra clase política no suele cultivar con fervor. "No podemos repetir errores del pasado", lanzó Ernesto Sanz, radical él en las últimas horas, para poner tope a una eventual política de acuerdos. Hay que ver cuáles son los errores del pasado a los que hace referencia pero se confunde en creer que un solo partido le podrá torcer el brazo electoral al kirchnerismo. Y la experiencia del 2011 lo dejó en claro.Pese a esto, las últimas movidas opositoras en el Congreso no fueron lo paupérrimas que podría esperarse. Consiguieron abroquelarse frente a la reforma judicial y saber aprovechar el envión de la última marcha de protesta. Hubo muchos opositores que por primera vez en años fueron aplaudidos por la gente que asistió a esa movilización.La reacción destemplada de Macri ante una foto no es el mejor indicio. "Tendremos que hablar porque si ante una foto hay semejante respuesta, no quiero ni pensar lo que podría suceder con otros temas", evaluó desde el sentido común Roberto Lavagna. Moyano, fue más duro todavía y recordó que ellos son peronistas y Macri no. Para sonrisa presidencial a los opositores aún les cuesta ponerse de acuerdo en algo tan elemental que es en cómo ganarle al kirchnerismo. Lo tienen en sus narices pero las miserias personales les impide verlo.Y aquí está, pese a todo la gran apuesta del oficialismo que, acuciado por las circunstancias busca caminos para recuperar la iniciativa. El proceso de democratización judicial con la reforma aprobada parcialmente fue una victoria pírrica que tendrá no pocos costos. Todo lo que sale a las piñas termina con magullones y moretones, cuando no en terapia intensiva. A esta altura habría que evaluar si el costo por sacar la iniciativa no fue mayor que haber promovido el debate y buscado consensos para darle forma. La sensación es que la sociedad ya no tolera las bravuconadas y la escena del jefe de la bancada Agustín Rossi buscando agarrarse a las piñas con un opositor no fue el mejor mensaje.Ausencia de respuestasSi la mira del tercio del electorado que en el 2011 apoyó a Cristina y hoy duda, está enfocada en otros menesteres que no sea el económico, el gobierno podría pagar caro la movida contra la justicia. Si esa misma mira, enfoca hacia la economía, la ausencia de respuestas efectivas ante temas tan obvios y complejos, como la inflación, también podría ser peligrosa.El dólar por sí solo no es un reflejo de lo que pasa en la economía sino de lo que podría pasar. Las expectativas no se reducen sólo a la cotización de un dólar insólito a 10 pesos, sino a la debilidad creciente del peso, azuzada por la maquinita del Banco Central y un nivel de inflación que recorta cada vez más el poder adquisitivo de los salarios y deja, a la mayoría, sin ninguna posibilidad de ahorro.Es una carrera contra el tiempo que nunca se puede ganar, en medio además, de un proceso electoral difícil que debería definir si Cristina se sucede a sí misma o se verá obligada a buscar un heredero. En ese mar bravío la conducción económica hace agua. Pobre Lorenzino, se quiere ir y tiene razón, porque ni siquiera lo llama la Presidenta a Olivos a las cumbres económicas para ver qué medidas se toman. Moreno está para el choque y hacer creer que el congelamiento de precios sirve y ponerle cara de malo a los empresarios. La AFIP está para recaudar pero no para instrumentar políticas económicas. Y Mercedes Marcó del Pont ya no sabe cómo explicar que, siendo el dólar ilegal un mercado marginal y chiquito como dijo Boudou, le marque las expectativas económicas y no lo pueda controlar con 40.000 millones de reservas en el Banco Central.Por ahora la idea que prima es no hacer nada para no agrandar las olas del mar bravío. Algo que va contra la esencia del kirchnerismo que nunca se caracterizó por quedarse de brazos cruzados. Es que a veces la posibilidad de cometer un error paraliza. Y más si no sabe las consecuencias que esto podría traer.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

