El gran inspirador de la independencia
San Martín tenía la previsión del futuro, propia del líder. Ninguno como él vio la importancia de emancipar la colonia, por encima de cualquier otra prioridad. Por eso se negó a embarcarse en una guerra fratricida, y privilegió así la causa de la independencia.Mientras el Libertador preparaba la expedición al Perú, allá por 1818, recibió la orden del Directorio, a cargo de Juan Martín de Pueyrredón, de suspender esa empresa y poner al Ejército de los Andes en guerra contra el Litoral rebelde.Al parecer, los dirigentes porteños estaban más interesados en acabar con Francisco Ramírez, Estanislao López y Gervasio Artigas, que en terminar de consumar la libertad sudamericana.El héroe de los Andes no hizo caso, incurrió en "desobediencia" para salvaguardar la empresa emancipadora. Según sostiene Levene, "juzgaba que los caudillos eran la personificación de una democracia embrionaria, es cierto, pero con aspiraciones a integrar la unidad de la Nación".Empeñado en consolidar el proceso independentista, el 13 de marzo de 1819, le escribió a Estanislao López: "Unámonos, paisano mío, para batir a los maturrangos que nos amenazan; divididos seremos esclavos; unidos estoy seguro que los batiremos; hagamos un esfuerzo de patriotismo, depongamos resentimientos particulares y concluyamos nuestra obra con honor".Las palabras y la conducta del prócer nos recuerdan, a dos siglos de la gesta independentista, que las discordias exacerbadas por odios pertinaces conspiran contra el país. El Padre de la Patria, exhortaba, como verdadero cultor de la unidad de los argentinos, a deponer las diferencias internas.Sólo alguien que comprendía a lo grande la situación política de nuestros pueblos, podía opinar así. En la carta al caudillo santafecino aparece todo el sentido sanmartiniano:"Mi sable jamás saldrá de la vaina por opiniones políticas. (...) Transemos nuestras diferencias".Sobre San Martín no sólo pesaba la ingeniería de la empresa emancipadora. Para él la guerra era el instrumento de una causa política superior. Bajo este concepto, no había dificultad que pudiese doblegar su determinación.De ahí que llegó a decir: "Si no hay quien fabrique zapatos, andemos con ojotas; si faltan sillas, nos sentaremos en cabezas de vaca, si no tenemos que ponernos, andaremos en pelota como nuestros antepasados los indios".El político brillaba, también, en las exhortaciones que hizo antes de embarcarse hacia el Perú, para que se consumara la declaración de la independencia. Le escribe frecuentemente a Godoy Cruz, reiterándole la pronta reunión del Congreso.El 19 de enero de 1816, le dice: "¿Cuándo empezarán ustedes a reunirse? ¡Por lo más sagrado! les suplico que hagan cuantos esfuerzos estén en lo humano para asegurar nuestra suerte".Y en abril de 1816, animando a los diputados reunidos en Tucumán a dar el gran paso, San Martín los alienta con estas inmortales frases:"¡Hasta cuándo esperaremos a declarar nuestra independencia! ¡No le parece a Usted una cosa bien ridícula acuñar moneda, tener el pabellón y cocarda nacional y por último hacer la guerra al soberano de quien en el día se cree dependemos! ¿Qué nos falta más que decirlo?".El prócer agrega: "Por otra parte, ¿qué relaciones podremos emprender cuando estamos a pupilo? Los enemigos, y con mucha razón, nos tratan de insurgentes, pues nos declaramos vasallos... ¡Animo, que para los hombres de coraje se han hecho las empresas!".
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