El hombre que mira vidrieras
Los trastornos vasculares pueden provocar síntomas que pueden a priori, confundirse con problemas musculares. El Síndrome de Claudicación Intermitente es un típico caso.Por los Dres. Norberto Furman y Abel Lemiña
Jefe y Sub-Jefe Equipo de Quiropraxia - Instituto Furman de Bs. As.
Cuando a una persona le duelen las piernas, siente que los músculos duelen y se endurecen, lo primero que piensa es en un problema de huesos o de músculos. En realidad, la mayoría de los pacientes tienen el origen de su dolencia en problemas osteoarticulares, pero no siempre es así; por eso es muy importante, como siempre, llegar a un diagnóstico de certeza. Mucho de esa certeza estará en los datos que el paciente nos da a través de su relato, en las respuestas que dará a nuestras preguntas y en la observancia física.
No todo es óseo y muscular
Típicos son los dolores del ciático que pueden abarcar todo el miembro inferior, especialmente el muslo en su parte posterior, y la pierna en su parte lateral y externa y en la pantorrilla. Esta neuralgia puede tener distintos motivos, por ejemplo el compresivo, dado por una protrusión o hernia discal, una neuritis diabética, o etílica, pero también, como decíamos, puede haber otro tipo de dolencia, de otro origen. Es necesario pedirle al paciente que relate donde duele y cuándo y ante qué circunstancias aparece el síntoma.
Origen vascular
Hay una afección que parece muscular, por que es verdad que duelen los músculos, pero éstos no están afectados, sino que se quejan a su manera, que algo les falta. Esto sucede luego de caminar unos minutos, 2 o 3 cuadras, y allí comienza a doler, el paciente se detiene, luego de unos segundos o 1 o 2 minutos se le pasa y vuelve a caminar otra distancia similar y el cuadro doloroso reaparece, si para de caminar, cesa el dolor, luego otra vez la misma distancia y dolor. Eso es lo que se conoce como Síndrome de Claudicación Intermitente (S.C.I.).
El mirador de vidrieras
La causa es eminentemente vascular, exactamente arterial, ya que lo que produce el cuadro doloroso es la falta de sangre y por ende de oxígeno en los músculos, ante los requerimientos de estos al caminar. El dolor es intenso, y es del tipo isquémico, o sea, intenso, opresivo. Las arterias están obstruidas y entonces el flujo sanguíneo se hace insuficiente ante la actividad que necesita que los músculos reciban sangre, que es el combustible. La isquemia provoca el dolor, se ve obligado a frenar por un momento, para luego poder seguir. Esta característica de frenar, hacer tiempo para reponerse y poder continuar caminando le hicieron acreedor de "Síndrome del mirador de vidrieras".
Por no cuidar las arterias
La causa más común es la ateroesclerosis, es decir la formación gradual de ateromas, que son placas que obstruyen la luz de la arteria, reduciendo el diámetro de la misma, y entonces el flujo se hace dificultoso y de menor magnitud. Se da más en hombres que en mujeres y tiene una relación bastante importante con el tabaquismo.Otros factores de riesgo son la diabetes, la hipertensión arterial, la hipercolesterolemia, el sedentarismo, es decir, todo lo que puede ir en contra de las arterias, de todas, sólo que acá el cuadro tiene relación con las arterias que irrigan los miembros inferiores, la iliaca o la femoral, a menudo combinado con lesiones en la arteria distal de la pierna.
Cuanto antes, mejor
Si bien todo depende del grado de obstrucción de la arteria, el arsenal terapéutico tiene sus pilares en la medicación y en el ejercicio físico programado, fisioterapia y combatir los hábitos que dañan las arterias. Si sufre estos síntomas no espere para consultar, ya que cuanto antes se toma el caso mejores resultados se obtienen.
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