El impredecible factor humano
Hasta ahora las pruebas recabadas para explicar las razones de la tragedia del vuelo de Germanwings, que conmociona a la opinión pública mundial, remiten a la hipótesis de una acción voluntaria del copiloto, apuntando así al misterio que entraña el factor humano. La pregunta que todos se hacen es qué llevó al alemán Andreas Lubitz a estrellar en forma voluntaria el Airbus A320 en los Alpes franceses, provocando su muerte y la de 149 personas a bordo.Se sabe que el factor humano tiene un rol decisivo en la generación de los incidentes y accidentes de aviación. Entonces se habla de "error humano" no sólo en el proceso de pilotaje sino de todos los procesos que sirven de marco a las operaciones de vuelo.Es decir, aquí se está en presencia del "efecto negativo de un comportamiento humano no previsto, no requerido, y no esperado sobre el equilibrio de un sistema armónico integrado por el hombre, máquina, ambiente y misión", según expresa Clif Stroud, editor de la prestigiosa revista Aviation Maintenance.Hablar de la seguridad de la aviación, así, es hablar de evitar el error humano. Una desacertada decisión del piloto, que desencadene un accidente, siempre es posible, pero dicho acto no está hecho con intención.En la doctrina moral una acción involuntaria puede causar hechos injustos (como la muerte), pero el daño no procede de la perversidad del que los causa, porque no fue algo buscado con premeditación.Lo que amerita sorpresa, consternación y horror en la tragedia del Airbus A320 es que, de acuerdo a las evidencias recogidas, no habría ocurrido una falla técnica en el avión, no habría rastros de que haya sido estrellado por un "ataque terrorista", ni tampoco habría sido consecuencia de un error humano.La respuesta que se puede dar, a falta de explicaciones, apunta más a los oscuros laberintos del interior del ser humano, donde actúan fuerzas muchas veces incomprensibles.La justicia francesa, encargada de investigar el siniestro, habla de que el copiloto alemán Andreas Lubitz, de 27 años, estrelló en forma "voluntaria" el aparato con 150 personas a bordo.Esto desato rápidamente las especulaciones sobre cuál fue el motivo de esta decisión criminal. Desechada la hipótesis del error del copiloto, ¿cómo explicar esta aberrante conducta?La investigación está orientada ahora a reunir documentos personales de Lubitz que ayuden a esclarecer este punto. Quienes han indagado en su pasado apuntan a sus antecedentes psiquiátricos y se señala que padeció depresión o burnout, el síndrome del "quemado" por estrés laboral.La empresa Lufthansa, dueña del Airbus A320, reconoció que el joven alemán estuvo un tiempo de baja médica por esa razón. Por su parte el diario, 'Daily Mail' -del Reino Unido- cita fuentes policiales para denunciar que estuvo bajo tratamiento hasta último momento y que no podía superar una ruptura amorosa.La versión indica que estaba comprometido y se iba a casar con su novia el año que viene, pero que una crisis de pareja los habría puesto al borde de la separación.¿Acaso estas penurias psicológicas (rencor, venganza o furia), con las que lidian tantas personas, alcanzan para explicar la decisión de dirigir un avión con 150 personas hacia una montaña?El psicólogo Miguel Espeche sostiene que una decisión de esta naturaleza, absolutamente excepcional, tiene un origen que va más allá de nuestra comprensión racional.Una prueba más, dice, de que la mente humana sigue siendo esencialmente indescifrable.
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