El laberinto docente
El conflicto que el gobierno de Sergio Urribarri mantiene con el gremio docente se sigue agravando. Lo cual conspira con el deseo del gobernador de que el 2010 sea el año de la educación en Entre Ríos.La postergación en una semana de la acreditación de los haberes del sector, crispó recientemente los ánimos de la Asociación Gremial de Magisterio de Entre Ríos (Agmer).Pero antes el sindicato había impugnado la política oficial durante el tratamiento del presupuesto 2010, alegando que allí ni siquiera estaba prevista una recomposición salarial por inflación.En distintas declaraciones públicas, a raíz de la aprobación del presupuesto por parte de los legisladores entrerrianos, los referentes de la docencia les recordaron a éstos los 20 mil pesos que ganan todos los meses.La cuestión era instalar la imagen de una dirigencia política opulenta, en contraste con maestros que viven en condiciones miserables. Según los cálculos del gremio, la mayoría de los docentes entrerrianos, gran parte de ellos jefes de hogar, está sumida bajo la línea de pobreza.El gobierno provincial, en tanto, ha centrado su crítica en la dirigencia de Agmer, a la que acusa de agitadora anárquica, dando a entender que no representa el sentir profundo del maestro entrerriano.Es llamativo el discurso que emplea en este sentido la administración Urribarri (que algunos podrán tildar incluso de macartista). Sobre todo si se piensa que quizá sea una de las más kirchneristas del país.Guardando las proporciones, es similar al que emplea Mauricio Macri frente a los revoltosos gremios docentes porteños. Veamos. "Los representantes docentes no pueden asumir actitudes sectorialistas, clasistas, combativas, de tintes anarquistas", dijo días atrás el mandatario entrerriano, en un comunicado público."Ellos han preferido construir toda la relación desde el presupuesto del conflicto, del desafío, desde posiciones maniqueas de buenos y malos y desde un ideologismo extremo", disparó.En este país donde para aparecer inteligente y sensible con el género humano hay que declararse progresista, el discurso de izquierda no suele ser funcional cuando se está en el gobierno.(El poder vuelve conservadores a quienes lo detentan, por la sencilla razón de que en política se trata de "conservar" el poder. Cuando se está arriba uno se vuelve defensor del status quo. Esto pasa en Cuba y pasó en la Unión Soviética).Al margen de las cuestiones discursivas, de la imputación oficial de "ideologismo extremo" a la dirigencia de Agmer, la depresión del salario docente es una realidad fáctica.Los docentes se quejan de que no llegan a fin de mes. Y ya han adelantado, a través de los dirigentes gremiales, que en estas condiciones no van a iniciar el ciclo lectivo 2010.Aseguran que durante 2009 no se lograron compensar las mensualidades al compás del incremento de la canasta familiar y la inflación, por lo que el retroceso se acumula con el proyectado en 2010.Agmer estima que el aumento del salario docente debería ubicarse entre el 40 y el 50%. De esa manera, sólo se equipararía el poder de compra que tenía en 2008."Lo demás no es aumento, cualquier otro porcentaje es disminución", declaró Víctor Hult, secretario General de Agmer Uruguay. "Los problemas financieros de la provincia los pagamos los trabajadores", criticó.El gobernador ha anunciado que el 2010 será el año de la educación en Entre Ríos. Para que ello no quede en una simple expresión de deseo parece evidente que antes habrá que salir del laberinto docente.
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