El libro electrónico ¿matará al de papel?
El símbolo de nuestra época es la pantalla. El libro impreso, hasta ayer soporte de la cultura del alfabeto, se diluye lentamente ante la versión digital. ¿Muere inexorablemente ese venerable artefacto?¿Cuál es el futuro de esos libros que están en nuestras bibliotecas, para muchos de sus poseedores objetos rodeados de sacralidad, símbolos del saber y la imaginación humana?Según los expertos, lo que está en juego no es el acto de leer, sino la despedida de un suporte, el papel, por la tablilla iluminada. ¿Sólo una relegación, un repliegue, o un proceso que acaba en la extinción?Aunque el libro electrónico, el e-book, se imponga al libro impreso, como sugiere el triunfo del modelo digital en las nuevas generaciones, ¿eso supondrá una desaparición inexorable del papel?El sociólogo Christian Ferrer, docente de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, acaba de escribir que el porvenir está del lado del libro electrónico, que por otra parte ya es una realidad."Por lo demás, ya todo el mundo ha hecho de la computadora su rutina, quizá su alienación", declara. Según su visión, aunque es seguro que durante algunas décadas convivirán los dos soportes del texto, "puede avizorarse el día en que no se fabrique un solo libro más en papel".Ese día, dice, supondrá "una gran noticia para los bosques de todo el planeta aunque quizá no para los mineros del África central, a los que les pagan miserias por deslomarse extrayendo de la tierra minerales 'estratégicos'- el cobalto y el tantalio- que son imprescindibles para el funcionamiento de las tabletas electrónicas del hipócrita lector".Ferrer sostiene que así como la imprenta de Gutenberg acompañó la Reforma Protestante y el discurso científico, el telégrafo y el servicio de correos el capitalismo y la implantación de colonias en África y Asia, el lanzamiento al mercado del iPad, del Nook, del Kindle -todos conectados a Internet- acompañan el ascenso del imperio de la información.Dicho imperio, que supone un nuevo modo de transmitir y de informarse, está sustituyendo a la cultura libresca. "Lo cierto es que el libro ya no es el símbolo de esta época", sentencia el sociólogo.Los cambios que se vienen son irreversibles. "Un libro electrónico es, en sí mismo, un estante interminable, de modo que las bibliotecas personales se volverán irrelevantes", sostiene Ferro."También se evaporarán las horas dedicadas a la búsqueda de un libro escondido o a penosísimos trámites para conseguir un documento traspapelado. Habría acceso potencial a cientos de miles de libros, aun cuando a nadie se le concederá tiempo de más para leer, para no mencionar los muchos libros de papel que desde hace meses, o años, esperan su turno en la mesita de luz", anticipa.Sin embargo, hay otra corriente de opinión que cree que repliegue no es muerte segura. Y por tanto el libro electrónico, en definitiva, no matará al libro de papel. Eso piensa, por ejemplo, el escritor y periodista francés Jean Philippe de Tonnac.En su opinión, estas disyuntivas son antiguas. Víctor Hugo, cuenta, la pone en boca de Claude Frollo, el arcediano de Notre-Dame de París, cuando sentencia: "Esto matará a aquello. El libro matará el edificio".Pero no, al final la arquitectura, simbolizada en las "biblias de piedra" de las catedrales medievales, no desapareció, más allá de que su función de emblema de una época declinó.Finalmente el hombre no abandonó la arquitectura por la producción de textos, primero manuscritos y después impresos. Como tampoco, más tarde, las películas mataron a los cuadros, y la televisión al cine.¿Por qué pensar, entonces, que el e-book matará al libro de papel?
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