El manejo del dinero requiere educación
Saber manejarse con el dinero se ha convertido en algo esencial para la vida cotidiana, aunque hay razones para creer que muchas personas y familias no pueden armar siquiera un presupuesto.Lo que se ve, en tanto, es que se ha promovido la bancarización de la población y el uso de las tarjetas de crédito, pero no ha habido suficiente alfabetización económica correlativa, sobre todo en los sectores sociales de menores recursos.Los riesgos ciertos del no pago o la morosidad revelan la importancia de crear las condiciones culturales para que quienes poseen tarjeta de débito o crédito estén en condiciones de usarla en forma racional.Por otro lado, está la adicción a las compras como un rasgo de la sociedad de consumo, algo que impacta gravemente en los sectores populares. Algunos estudios dan cuenta que los pobres son forzados a una situación en la que tienen que gastar parte del poco dinero que tienen en objetos de consumo inútiles en lugar de hacerlo en necesidades básicas.El tópico es de preocupación de algunas entidades de la sociedad civil, como la Iglesia Adventista, que ha desarrollado una pastoral específica dirigida a la "educación financiera para la familia".La idea pasa por empoderar a las familias al permitirles administrar mejor sus recursos, enseñándoles conocimientos básicos para hacer frente, por ejemplo, a las múltiples seducciones de la sociedad de consumo.Otro principio clave a inculcar es que se debe vivir con lo que se gana. Esto implica no gastar más allá de lo razonable o no asumir compromisos financieros impagables.Por otro lado, el ministerio de Educación de la Nación ha empezado a insertar la educación financiera en los contenidos curriculares de los distintos niveles y modalidades del sistema educativo argentino.La primera parte de este proyecto es el desarrollo de "Habilidades Financieras para la Vida", que consiste básicamente en la capacitación de los docentes.La idea es que estos últimos realicen, en forma colaborativa e interdisciplinaria, distintas propuestas de trabajo para que los jóvenes puedan aprender a financiar proyectos (como los viajes educativos o de egresados) o bien para evaluar proyectos (costeo de estudios, gastos del hogar y economía familiar).Según la OCDE, "la gente financieramente educada está mejor preparada para cumplir objetivos, tanto individuales como colectivos, con lo que contribuye a una base más sólida para el desarrollo del país". Otras ventajas, según la entidad, son la voluntad de obtener un título universitario y, posteriormente, un trabajo bien remunerado.Carlos Olivieri, profesor de Mercado de Capitales de la Universidad Di Tella (UTDT), aconseja por su lado tener materias prácticas de economía y finanzas desde el secundario.Esto para que los chicos tengan una idea, por caso, de lo que necesitan para pedir un préstamo o sobre cuál es el costo financiero de las tarjetas de crédito si no se paga el monto total del resumen.Se considera que la educación financiera y bursátil es escasa en la mayoría de la población local. Argentina es uno de los países de la región cuyo mercado de capitales tiene poco desarrollo de acuerdo al tamaño de su economía.Menos del 0,6% de las familias (inversores) tienen algún activo que cotiza en bolsa, según los operadores del sector. Una de las razones de esa baja participación está vinculada a la poca cultura financiera de la población, que no sabe qué es o para qué sirven una acción o un título público.
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