El mayor desafío de la medicina moderna
Más de 20 Premios Nobel de Medicina y Química, reunidos para analizar las enfermedades de época, alertaron sobre la resistencia de algunas bacterias a los antibióticos, señalando que es el mayor problema que enfrentan la medicina y la ciencia.El cónclave tuvo lugar la semana pasada en la ciudad alemana de Lindau, oportunidad en que los premios Nobel instaron a 566 científicos jóvenes a hallar respuestas a los problemas de salud globales.En la reunión de Lindau afloró un problema inquietante: los microorganismos o bacterias que causan enfermedades y que antes eran doblegados por los antibióticos, gozan de buena salud.La israelí Ada Yonath, premio Nobel de Química en 2009, reconocida por describir la maquinaria interna (ribosoma) de las bacterias, durante su intervención instó a ocuparse en desarrollar nuevos antibióticos."Es el mayor problema que hoy está teniendo la medicina", resumió, al ejemplificar que sólo la superbacteria Estafilococo áureo, resistente a la meticilina, causa 100.000 muertos por año en el mundo.Yonath dijo que es urgente desarrollar terapias para vencer la resistencia de esos microbios, tanto por el mal uso de los tratamientos como por la capacidad natural que poseen de pelear para subsistir.El año pasado, a su paso por Gualeguaychú, el doctor José María Casellas, que preside el comité de resistencia a los antibióticos de la Asociación Panamericana de Infectología, dijo algo parecido.En diálogo con este diario explicó que las bacterias han logrado desarrollar mecanismos de defensa a través de los cuales resisten los embates de los antibióticos, que así se revelan ineficaces.El origen de la palabra antibiótico proviene del griego: 'anti' que significa contra, y 'bios', vida. Son sustancias naturales, semisintéticas o sintéticas, que a concentraciones bajas, inhiben el crecimiento o provocan la muerte de bacterias patógenas, capaces de producir enfermedades.El descubrimiento de los antibióticos supuso para la medicina uno de los grandes hallazgos de la historia. Desde la antigüedad el ser humano ha utilizado compuestos orgánicos para el tratamiento de enfermedades infecciosas.Según los libros de medicina, el uso más remoto de estas sustancias tuvo lugar en China hace más de 2.500 años. Se sabía entonces que la aplicación de la cuajada mohosa de la soya sobre ciertas infecciones traía beneficios terapéuticos.Pero los compuestos antibióticos para el tratamiento de enfermedades humanas causadas por bacterias, tales como la tuberculosis, la peste bubónica o la lepra, no se aislaron a identificaron hasta el siglo XX.Algunos autores señalan que la historia de los antibióticos como tal comienza en 1928, cuando el científico británico Alexander Fleming, descubrió la penicilina. Aunque a comienzos del siglo XX fue importante también la aportación de Paul Ehrlich para el tratamiento de la sífilis.Según Casellas las bacterias, como cualquier ser vivo, se adaptan para sobrevivir. Por ejemplo, el alimento de las bacterias entra por unos poros, por donde también entran los alimentos. "Y si por una mutación esos poros se alteran, el antibiótico no puede entrar", aclaró.Otro mecanismo de defensa que tiene el microorganismo es el "eflujo" por el cual saca para afuera lo que no le conviene, por ejemplo los antibióticos. También desarrollan enzimas que inactivan a la penicilina.Por otro lado, destacó, hay una transmisión de estos mecanismos de bacteria a bacteria. Frente a este cuadro biológico, la ciencia debe estar investigando constantemente nuevas formas para neutralizar el efecto de estas bacterias patógenas.
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