El miedo como estrategia, el control como objetivo
Quienes a diario nos entregamos al consumo de medios de comunicación como una apasionante rutina informativa (y formativa) para proyectar nuestra vida, nos enfrentamos a un muy grave problema y es la ausencia de diversidad ideológica en los principales diarios de mayor tiraje del país.Por José María BlancoOpiniónEsa falta de pluralidad (estratégicamente impuesta desde hace muchos años), nos ha "moldeado" para ver el mundo desde un único lugar (con una única verdad) y es en gran parte responsable de nuestras muchas limitaciones para entender la realidad y en consecuencia, poder operar sobre ella para modificarla.Esa verdad, premeditadamente instalada desde la ideología predominante detrás de ella, hace foco en la forma, para ocultar el fondo (generalmente ligado a intereses económicos) y nos ha convertido en víctimas a todos por igual (productores y consumidores de información).Es así como "comunicadores de última generación" (quizás sin ser concientes de su rol formador) fueron capaces de mofarse de Evo Morales (presidente de Bolivia) por haber dicho que "los pollos tienen hormonas femeninas que provocan desviaciones sexuales en los varones" o "en Europa son casi todos calvos por las cosas que comen" mostrando, no solo desconocimiento por la cultura aymará que nutre al pueblo boliviano, sino también por los logros de su gestión de gobierno (en solo dos años, el PBI per cápita de Bolivia creció más de un 70 %).Otro de los "blancos" preferidos es Hugo Chávez (presidente de Venezuela), quien a veces da sobrados motivos para que así sea, pero esta "vocación por resaltar las formas" oculta las cuestiones estructurales por las que la historia juzga a sus gobernantes y es por sus actos de gobierno: Venezuela es uno de los pocos países que superó los objetivos del milenio impuesto por Naciones Unidas: 1) redujo la pobreza del 25 % al 7 %, 2) redujo su deuda pública del 30 % del PBI al 14 %, 3) Su PBI pasó de 98 mil millones de dólares en 1999 a los casi 320 mil millones en 2008.Haga una prueba amigo lector, si usted puede acceder a Internet ingrese a alguno de los buscadores de nuestros "grandes medios nacionales" (sabe a quienes me refiero), ponga alguno de esos nombres y cuente la cantidad de noticias positivas que aparezcan, verá que "pierden por goleada" frente a las otras.Aristóteles dijo que "la única verdad es la realidad", entonces cabe preguntarse que será de nosotros y de nuestra existencia, si la realidad que se nos cuenta es mentira (o al menos, no del todo cierta).Existe otra realidad, que no necesariamente es de color rosa, pero tampoco es la que se nos muestra a diario y en la que se mata varias veces al mismo muerto según la cantidad de veces que se repite la misma noticia. También hay muchísimos logros positivos que bien valdría la pena comunicar si en verdad se trabajara para la esperanza de la gente y no para su angustia.No es posible informar, si previamente no se construye una matriz formativa capaz de discernir sobre lo que se nos dice.Que no se mal interprete, no pretendo para mi país ni un Morales ni un Chávez, solo aspiro a que nuestra juventud se forme viendo el tablero completo de este enorme "rompe cabezas" al que llamamos mundo y no solo una parte a la que pueden faltarle (o sobrarle) alguna pieza, donde el único mecanismo de control sean las convicciones propias y no las voluntades ajenas.
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