Editorial |

El miedo a enfermarse dispara la consulta online

La búsqueda de información sobre temas de salud en la Red es una tendencia en ascenso que podría derivar en un exceso neurótico que los expertos ya bautizan como cibercondría.   Estamos en presencia de un neologismo derivado de los términos cyber e hypocondria. Es decir un maridaje entre la virtualidad y esa condición en la cual la persona (o usuario de la web) presenta una preocupación excesiva con respecto a padecer alguna enfermedad grave. La palabra cibercondria, según la revista “Journal of Neurosurgery & Psychiatry”, fue utilizada en 2001 en un artículo del diario inglés The Independent para describir “el aumento de la ansiedad por enfermedades debido al excesivo uso y consulta de webs de salud”. La BBC también utilizó este término en abril de 2001, así como el libro de Elaine Showalter, quien afirma que Internet es una nueva forma de difundir ideas patógenas, que sirven de base a aquellos que sufren cibercondría e hipocondría en general. A priori no tendría por qué ser un problema buscar soluciones e información en este canal, ya que parte de la esencia de los seres humanos es el afán de conocimiento. El problema llega cuando se cae en una espiral de búsquedas insaciables y obsesivas. Según los expertos, esta espiral puede comenzar con un síntoma o una percepción física, que lleve a pensar que se puede padecer algún tipo de enfermedad. O puede activarse, incluso en ausencia de síntomas, ante la sola exposición de información sobre enfermedades que son asintomáticas. Las personas, así, tienen a su alcance buscadores y pueden investigar todos y cada uno de los síntomas de una enfermedad o trastorno y manifestar un estado de ansiedad como consecuencia. La Fundación Fundéu BBVA del idioma español define la cibercondría como la preocupación obsesiva por la salud que lleva a consultar Internet continuamente para confirmar enfermedades que se cree padecer, por lo general graves, o en busca de síntomas, efectos o posibles tratamientos. Los usuarios que creen que Google es un gran doctor pueden pensar que ir al médico es irrelevante o desconfiar de la valoración de éste si su diagnóstico no condice con lo que el internauta cree o piensa. El problema aquí es pensar que con Internet basta y la persona se crea en condiciones de interpretar ella misma la información que circula por la web, desarrollando así un autodiagnóstico. Pero las enfermedades no se manifiestan de igual forma en todas las personas. Cada cuerpo posee sus propias características y, por ello, siempre debe consultarse con un profesional de la salud. Los especialistas advierten, al respecto, que los síntomas padecidos pueden dar lugar a confusiones debido al desconocimiento. Además, en el afán de tener un diagnóstico fácil, internet puede desviar a las personas de su verdadero problema. La despreocupación por diagnósticos que no revisten gravedad puede llevar al usuario a un estado de relajación y conducirle en su decisión de no visitar a su médico. Por otro lado, las respuestas arrojadas por los blogs o foros pueden desencadenar en crisis de ansiedad, provocando un sinfín de complicaciones. Además, no toda la información disponible en estas plataformas ha pasado el filtro de algún profesional médico, y aun habiéndolo pasado, se aconseja  no renunciar a la relación médico-paciente, para establecer un diagnóstico certero.  

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