El mito de los oficios reservados para hombres
Nuestra generación, más acelerada en los cambios que ninguna otra, asiste al derrumbe de muchos mitos. Uno de ellos es que había tareas que la mujer, por su condición de tal, no podía hacer.No hay que irse muy lejos en el tiempo, a ningún remoto pasado, para constatar la extrañeza que causaba ver a una mujer arreglando un auto en un taller, hacer trabajos de electricidad, pilotear un avión o hacer trabajos de albañilería.A decir verdad, ya no causa sorpresa ver a la mujer, en el campo que sea, emprender tareas que históricamente estuvieron asociadas a los hombres, como si hubiese destrezas y habilidades sólo reservadas genéticamente para ellos.Los ejemplos abundan. Un informe del gobierno de la provincia de Buenos Aires indica que la matrícula femenina en las escuelas técnicas llega al 30% y está en alza.Hace alrededor de 10 años, el promedio no alcanzaba a una joven por institución técnica. Hoy, del total de 164.000 alumnos de las escuelas técnicas, 44.800 son chicas.En el ranking de las especialidades que más eligen las jóvenes figuran informática, maestro mayor de obras e instalaciones electromecánicas, según se lee en el diario La Nación.Además las mujeres obtienen títulos, muchos de ellos impensados para las adolescentes de años atrás. Es el caso de mecánico en mantenimiento de aeronaves. A fines de 2009 egresaron con esa especialidad cerca de 500 mujeres.En tanto, en la planta industrial de la automotriz Ford en Pacheco, desde 2006 más de 100 empleadas participan de la línea de producción de los vehículos."Nosotros queremos la excelencia profesional y si un postulante cumple con las características que buscamos, no nos interesa su género", explicó Carlos Galmarini, gerente de Relaciones Públicas de la empresa.En las escuelas técnicas porteñas, el porcentaje de mujeres se acerca a los datos bonaerenses. De los 32.792 estudiantes que asisten a esos colegios estatales, el 23% son mujeres.Este fenómeno, en realidad, se inscribe dentro de un proceso de cambio radical de la situación sociológica de la mujer en el último tiempo, que para algunos historiadores es la gran revolución de nuestra época.La mayor inserción de la mujer en la vida laboral y social ha producido una ruptura en el concepto de los roles sexuales que se tenía hasta no hace mucho.Por lo pronto, el modelo de que los hombres ganaban el pan, mientras las mujeres se ocupaban exclusivamente de lo doméstico, quedó en el pasado. La masiva incorporación de éstas últimas al mercado laboral trastocó esa imagen.En Argentina hay distintos indicadores que describen la condición social de la mujer. Por ejemplo, son mayoría en las universidades, estudian cada día más y llegan tan capacitadas o más que los varones.El porcentaje de las mujeres que trabajan, en tanto, es similar al de las que se encuentran inactivas, mientras que entre los hombres la gran mayoría se encuentra ocupado (73%).En el 35% de los hogares las mujeres son jefes de hogar, el otro 65% está presidido por los hombres. En relación a los hombres, la proporción de mujeres obreras o empleadas es mayor.Quizá el dato más impactante sea que 1 de cada 3 hogares tiene "jefa". Se trata de mujeres que se animan a criar a sus hijos solas, mientras estudian y/o trabajan.En términos sociológicos, parece claro que el proyecto de vida de la mujer ya no está centrado solamente en ser madre ni en las tareas domésticas.La educación, la profesión y el desarrollo personal entran dentro de su horizonte existencial.Y esta emancipación del género se lleva puesto el mito de que hay trabajos reservados sólo para los hombres.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

