El mundo árabe es un gran enigma
Gente insatisfecha y sin esperanza se anima a enfrentar a gobiernos despóticos. Piden bienestar económico y democracia. ¿Eso es lo que está detrás de la rebelión que sacude al Medio Oriente?Al menos ésa es la lectura de los hechos que reflejan los análisis occidentales, los cuales dan cuenta de un movimiento "civilizatorio" al interior de una sociedad con rasgos aún medievales.El esquema de poder, asentado en satrapías eternizadas, cae estrepitosamente ante la furia civil de los de abajo, que están hastiados de la arbitrariedad de elites autoritarias.En Túnez, Yemen y sobre todo en Egipto, la sociedad y en especial los jóvenes, imbuidos a través de Internet de la cultura global, ya no toleran más a los tiranuelos de turno.Sus reivindicaciones son objetivas: libertad, capacidad de elegir y mejores condiciones económicas en un ambiente verdaderamente democrático.Para algunos analistas este levantamiento masivo que sacude los cimientos del mundo árabe, motorizado por la frustración y la rabia contra ominosos regímenes autocráticos, tiene como antecedente la apertura del este europeo tras la caída del Muro de Berlín.Es el fin anunciado a experimentos disciplinarios, totalitarios. En resumidas cuentas, ésta es la lectura convencional que se hace desde Occidente, a propósitos de las protestas que se suceden en Oriente Medio.Sin embargo, cabe tomar con precaución estas observaciones, porque ellas podrían estar delatando algunos prejuicios occidentales ante una sociedad de cultura notablemente diferente, como la árabe.Algunos preconceptos actúan como anteojeras en nuestra mente: fijan nuestra percepción y restringen nuestra visión. El problema es que cualquier nuevo evidencia que esté fuera de las anteojeras será ignorada.Es decir, veremos aquello que confirma nuestra idea preexistente o reafirma nuestro prejuicio. En este sentido, ¿en que medida el juicio que se hace desde Occidente sobre los acontecimientos orientales no es una proyección de categorías culturales propias?Un dato a tener en cuenta: Oriente siempre ha sido místico, religioso, y en este punto descifra el mundo y la histórica de manera muy diversa que Occidente, donde domina una concepción laica de la política y de la vida.Al respecto, ¿por qué no pensar que las revueltas que hoy sacuden al mundo árabe tienen algún componente religioso? Es más, la presencia de la civilización islámica es decisiva allí en la organización de la vida.Es conocida la tesis de que existe una batalla entre el Islam y Occidente. La formuló el politólogo estadounidense Samuel Huntington, quien adujo que los conflictos en la época posterior a la Guerra Fría se darían entre civilizaciones muy diferentes entre sí.Lo que a él le preocupaba, en verdad, era el Islam. Se ha dicho que esta tesis es idéntica a la de Osama ben Laden, símbolo del radicalismo musulmán contra Occidente, una tendencia que hoy expresa el poderoso régimen iraní.A esto hay que agregar la inquina bíblica entre israelitas y árabes, que ha hecho de la región un eterno barril de pólvora. La alianza de Estados Unidos con el estado de Israel, a su vez, afianza el odio musulmán hacia Occidente.Además no debe pasar desapercibido que las revueltas que se están dando en el mundo árabe afectan a países como Egipto, cuyos gobiernos han sido socios de la Casa Blanca y de Israel en la región.En este contexto, ¿por qué no pensar que en los levantamientos juega un elemento ultraislámico y antioccidental? En muchos sentidos, para quienes vivimos lejos de esta geografía, el mundo árabe se nos presenta como un gran enigma.
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