El mundo es una pelota
Para Eduardo Galeano el fútbol es como la vida. Y tiene razón. Nos alegra y entristece. Alterna bellezas y torpezas. Suele emocionarnos. Exige esfuerzos. Triunfa el más hábil, el mejor preparado y a veces -no siempre- el más inteligente.Por Mario Alarcón MuñizEspecial para El Día En ciertas ocasiones ayuda la suerte. Unos pocos dejan el cuero en la lucha y millones miran sintiéndose involucrados, aplaudiendo y protestando, pero desde el sillón del living. La derrota del vecino suele motivar una satisfacción salvaje, sin advertir que al día siguiente las cosas pueden revertirse y el satisfecho será el vecino. Ha ocurrido. Ayer nomás.En fin, son tantas las similitudes entre el fútbol y la vida, como dice Galeano, que enumerarlas implicaría una tarea interminable. Además, las hemos comprobado durante estos 23 días -hasta ayer- de ruido mundial. Algunos mejor dotados tendrán una semana más para experimentarlo y vivir nuevas alegrías, emociones y tristezas. Un fenómeno culturalEl fútbol se ha convertido en uno de los tantos fenómenos del siglo XX que han modificado la cultura universal. Como la radio, la televisión, el avión, la computadora y vaya a saber cuántas cosas más. Obsérvese la dimensión que ha adquirido el presente certamen de Sudáfrica. La impresión personal -no tengo forma de medir- me indica que cada cuatro años se supera de manera constante la repercusión de este torneo deportivo, seguramente por obra de los medios de comunicación y sus progresos. Casi nadie se muestra ajeno. El mundo se detiene. Muy pocos hablan de otra cosa. Muchos condicionan sus quehaceres al calendario de los juegos. No creo que en este tiempo haya otro acontecimiento de cualquier índole que sustraiga con tanta fuerza a la gente de sus actividades y preocupaciones, como un Mundial de fútbol.En países como el nuestro la pobreza, la desnutrición, la desocupación, los desequilibrios sociales, la inflación, la decadencia educativa, la inseguridad, la corrupción, los jubilados, pasan de largo hasta después del campeonato. Y no es difícil suponer que en todo el mundo sucede algo parecido, aunque los problemas sean distintos. La bandera y el himnoEn definitiva el mundo es una pelota. Lo patean de aquí para allá, a veces con cierto orden, otras alocadamente. Entra en este arco o en aquél, según las circunstancias. Me lo sugirió hace tiempo uno de mis hijos desde sus inocentes dos años de entonces. Se le había pinchado el balón y lo reemplazó desprendiendo de sus soportes un globo terráqueo posado sobre mi escritorio. Tuve que comprarle otra pelota y canjeársela por el planeta.Otras cosas también se cambian o confunden estos días. El patriotismo se enreda con el fervor futbolero. Las banderas nacionales aparecen profusamente. Esta semana hemos visto más banderas que en la reciente celebración del Bicentenario. Es bueno lucir miles de banderas, pero sería mejor verlas tan abundantes como ahora en balcones y autos, en cada conmemoración de la Patria.De estas confusiones no quedan afuera los himnos nacionales. En verdad nunca le encontré explicación a la interpretación de los himnos en una contienda deportiva. Nada tienen que hacer allí. Se ponen en juego méritos deportivos, no el honor nacional. Esta costumbre suele estimular patrioterismos absurdos, habitantes cercanos de la violencia.Menos explicación se encuentra a la modificación del Himno Nacional. Hace varios años que sucede en estos certámenes y no se conoce ninguna objeción del gobierno argentino. ¿Quién autorizó la poda del Himno Nacional? ¿Grondona? Por lo que se ve los dirigentes no saben que no se ha elegido el Himno de Blas Parera y López y Planes, sino la introducción compuesta por Esnaola en 1860. Además de quitarle la letra, el público le ha impuesto el tarareo de la introducción. No sería extraño que ese hábito cundiera. De ser así, estaríamos ante una de las tantas consecuencias de las transformaciones impuestas por el fútbol.No hay dudas: el mundo es una pelota. Lo asegura el futbolero de alma que esto escribe. ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
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