El mundo observa perplejo a EE.UU.
Todos los reportes internacionales indican que Estados Unidos está al borde del default, un episodio que tendría efectos devastadores sobre el sistema económico mundial.El mundo rico viene atravesando una tremenda crisis. El estallido de la burbuja de las hipotecas subprime, la quiebra de Lehman Brothers en 2008, y la insolvencia de algunos Estados de Europa, eran los síntomas más dramáticos.También se sabía de la desorbitada deuda pública de Estados Unidos. Pero a nadie se le hubiera ocurrido pensar que esa potencia mundial pudiera declarar la cesación de pagos.El fracaso en pagar los bonos del Tesoro, considerados un último refugio seguro, estremecería a los mercados financieros y a la economía global, asestando un duro golpe de largo plazo a la posición global de Estados Unidos.
"Un default en la deuda sencillamente sería una catástrofe, será 10 veces el caso Lehman Brothers", dijo Joseph Gagnon, un ex economista de la Reserva Federal que trabaja ahora para el Peterson Institute for International Economics. "Los mercados financieros se paralizarían. Ya nadie sabría lo que es seguro". ¿Cómo es posible que el país que impone la moneda hegemónica mundial, el dólar, no pueda solventar sus obligaciones, si con sólo acelerar la emisión fiduciaria, aun a costa de empapelar el mercado, puede enjugar su déficit?Al parecer la cosa no es tan lineal: ni el gobierno de Estados Unidos se salva del axioma según el cual no se puede vivir durante mucho tiempo por encima de las posibilidades.Sin embargo, la hipótesis que está circulando es que en realidad Estados Unidos no está pudiendo zafar de esta situación no por una razón económica sino política.¿Cómo es esto? La clave es la falta de acuerdo entre republicanos y demócratas para alzar el techo de la deuda. De ahí las exhortaciones públicas que viene haciendo a la oposición el presidente Barack Obama.Según esta versión, la política interna estadounidense estaría bloqueando la salida de la crisis, en un acto casi suicida. "El mundo entero nos está mirando", advirtió Obama, para dar a entender lo que está en juego.Mientras el FMI dijo que si Washington deja de pagar sus deudas, el efecto sería global, la potencia emergente China, principal acreedora de Estados Unidos, acusó a éste de "irresponsable" e "inmoral".Ningún otro país tienen más bonos soberanos estadounidenses que la segunda economía del mundo: la mareante cifra de 1.152 billones de dólares.
"Cuando se habla de default en Estados Unidos, no se habla de uno como el de Argentina en 2001, cuando el gobierno se quedó sin dinero para pagar la deuda y no hubo nadie que otorgara nuevos préstamos", explicó Shahida Shariar, uno de los grandes operadores de Wall Street."Estados Unidos tiene los recursos para continuar pagando. El problema es que no tiene el permiso (legislativo) para seguir pagando", destacó.Una alta ejecutiva financiera, Liliana Rojas Suárez, coincide con el diagnóstico: "Estados Unidos no tiene un problema de liquidez. Se trata de un default creado por los políticos, nunca visto antes".En este sentido todos apuntan al ala dura del Partido Republicano, al ultraconservador sector llamado Tea Party, quien aparece como el principal generador del bloqueo de las negociaciones por la deuda en el país del norte.Argentina y los países de la región, ¿quedarán indemnes de una cesación de pagos estadounidense? La respuesta de los analistas es que ese episodio hundirá la demanda mundial, y esto hará caer los precios de los commodities (soja), clave de bóveda del crecimiento latinoamericano de estos años.
"Un default en la deuda sencillamente sería una catástrofe, será 10 veces el caso Lehman Brothers", dijo Joseph Gagnon, un ex economista de la Reserva Federal que trabaja ahora para el Peterson Institute for International Economics. "Los mercados financieros se paralizarían. Ya nadie sabría lo que es seguro". ¿Cómo es posible que el país que impone la moneda hegemónica mundial, el dólar, no pueda solventar sus obligaciones, si con sólo acelerar la emisión fiduciaria, aun a costa de empapelar el mercado, puede enjugar su déficit?Al parecer la cosa no es tan lineal: ni el gobierno de Estados Unidos se salva del axioma según el cual no se puede vivir durante mucho tiempo por encima de las posibilidades.Sin embargo, la hipótesis que está circulando es que en realidad Estados Unidos no está pudiendo zafar de esta situación no por una razón económica sino política.¿Cómo es esto? La clave es la falta de acuerdo entre republicanos y demócratas para alzar el techo de la deuda. De ahí las exhortaciones públicas que viene haciendo a la oposición el presidente Barack Obama.Según esta versión, la política interna estadounidense estaría bloqueando la salida de la crisis, en un acto casi suicida. "El mundo entero nos está mirando", advirtió Obama, para dar a entender lo que está en juego.Mientras el FMI dijo que si Washington deja de pagar sus deudas, el efecto sería global, la potencia emergente China, principal acreedora de Estados Unidos, acusó a éste de "irresponsable" e "inmoral".Ningún otro país tienen más bonos soberanos estadounidenses que la segunda economía del mundo: la mareante cifra de 1.152 billones de dólares.
"Cuando se habla de default en Estados Unidos, no se habla de uno como el de Argentina en 2001, cuando el gobierno se quedó sin dinero para pagar la deuda y no hubo nadie que otorgara nuevos préstamos", explicó Shahida Shariar, uno de los grandes operadores de Wall Street."Estados Unidos tiene los recursos para continuar pagando. El problema es que no tiene el permiso (legislativo) para seguir pagando", destacó.Una alta ejecutiva financiera, Liliana Rojas Suárez, coincide con el diagnóstico: "Estados Unidos no tiene un problema de liquidez. Se trata de un default creado por los políticos, nunca visto antes".En este sentido todos apuntan al ala dura del Partido Republicano, al ultraconservador sector llamado Tea Party, quien aparece como el principal generador del bloqueo de las negociaciones por la deuda en el país del norte.Argentina y los países de la región, ¿quedarán indemnes de una cesación de pagos estadounidense? La respuesta de los analistas es que ese episodio hundirá la demanda mundial, y esto hará caer los precios de los commodities (soja), clave de bóveda del crecimiento latinoamericano de estos años.
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