El mundo tiembla y la interrogante es China
La crisis en el mundo rico, que empezó en Estados Unidos, ahora se ha extendido a Europa. China aparece como el motor de la economía mundial. ¿Qué pasa si se retrae?El fenomenal plan de ajuste instrumentado en España por el gobierno socialista de Rodríguez Zapatero es todo un emblema del descalabro de la economía mundial, que para algunos es la peor desde 1930.La llamada "eurozona" está implosionando a una velocidad inusitada. Ataques especulativos a países, mega-blindajes financieros, y reacciones sociales frente a draconianos planes de ajuste presupuestarios, pintan un cuadro tétrico."El modelo social de Europa cambió profundamente. El consenso de la posguerra sobre el Estado de bienestar que legitimaba al sistema democrático, se arruina rápidamente. Las consecuencias sociales van a ser dramáticas", diagnosticó un corresponsal.Lo llamativo del cuadro es la velocidad con que se desarrollan los acontecimientos. Un día parece que todo se encauza por carriles normales. Pero de pronto todo cambia y se está en el peor de los mundos.La inestabilidad es la marca del momento. Los más agoreros pronostican una seguidilla de episodios funestos desde el punto de vista social. La sensación del hombre común es que el mercado financiero les está ganando la pulseada a los gobiernos.Los líderes de los países tienen problemas para explicar lo que está pasando a sus votantes, quienes hasta aquí han conocido las delicias de la opulencia y, obviamente, se resisten a caer en la pobreza.Lo inédito del proceso es que el descalabro en el mundo rico coincide con una época de prosperidad en los llamados "países en vías de desarrollo", cuyos productos de exportación tienen precios excepcionales.De un tiempo a esta parte, los términos del intercambio resultan beneficiosos para aquellos países que, como Argentina, producen materias primas (soja y sus derivados).La clave de este fenómeno pasa por Asia, adonde se han trasladado la riqueza y el poder mundiales. China e India, pero sobre todo el primero, son los motores del capitalismo global.El dato novedoso es que hoy China -que mezcla comunismo político con libre mercado en lo económico- es el país que está dando estabilidad a la globalización.Durante esta década ha hecho ingresar al mercado a millones de consumidores. Idéntico proceso ha llevado adelante la India y los llamados Tigres Asiáticos.Brasil, México, Argentina y el resto de los países latinoamericanos han prosperado el último tiempo -el llamado "viento de cola"- a partir de la demanda asiática de materias primas.Argentina, concretamente, es un enclave forrajero de China. El mentado modelo argentino consiste en "supeditar la economía a los réditos de las exportaciones (agrarias) para redistribuirlos a los consumidores urbanos", ha dicho Alain Touraine.Parece bastante claro, entonces, el creciente rol de China en las exportaciones argentinas, y por ende en la sustentabilidad de la macroeconomía nacional.Hay algo más: Brasil es gran comprador de la Argentina -la industria nativa vive de este mercado-. Pero el país de Lula a su vez es principal proveedor alimentario de China. Ergo: todos los caminos conducen al mismo comprador.¿Hay posibilidades de que la crisis europea contagie a China y al bloque asiático, al punto que éstos reduzcan sus compras de materias primas (soja), lo que haría caer su cotización en el mercado mundial?Una depreciación de los llamados "commodities" sería fatal para la Argentina. Complicaría incluso sus ventas a Brasil. La reticencia de China a comprar aceite de soja argentino es un adelanto de lo que puede pasar.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ÉSTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

