Opinion |

El Munilla, es mucho más de lo que prejuzgamos

Juan Ignacio Alfaro

Escribo estas líneas desde el lugar de un militante social, desde el lado donde puedo verlo para tratar de contar en pocas palabras lo que NO SE VE DEL BARRIO Munilla.

Los últimos días se habló del barrio por las feas noticias innecesarias de repetir. Pero tras eso que son las noticias que más se viralizan, y sin ansias de restar la importancia que lo sucedido tiene, hay un montón de titulares que no se cuentan.

Hace 4 años camino esas calles, y hace el mismo tiempo que empecé a conocer gente que se desvive por su barrio. Los vecinos y vecinas están felices de decir que viven en Munilla, y te lo cuentan con felicidad.

Cada fiesta del Día del Niño, cada Navidad y en los Reyes también, ellos se esfuerzan para ver sonreír a los más chicos del barrio. Un grupo junta juguetes, el otro amasa tortas fritas y los restantes preparan el chocolate o el jugo.

Todas las semanas, el barrio cocina para el barrio. Decir “el barrio” es tal vez muy amplio porque también al caminar esas calles sabes que los que rompen la paz son dos o tres, pero son muchísimos más los y las que te reciben con una sonrisa y con ganas de demostrarte de lo que son capaces.

No puedo negar que en estos días me invadió una profunda tristeza por lo ocurrido, pero una vez más ese grupo de gente me demostró que la mejor forma de salir de las malas es con la cabeza en alto, esta misma noche del sábado 3 de octubre, y después de que el barrio viviera una de las semanas más turbulentas, ellos mismos hicieron POLLO A LA PARRILLA para TODO el barrio.

Seguro algunos al leer esto van a decir ¿y cómo consiguieron la plata?, lo hicieron vendiendo rifas desde hace más de un mes. Traduciendo esto, hace un mes están trabajando para que cada vecino y vecina pueda tener un plato digno en su mesa.

Así, este barrio me enseñó que aunque todo creas que se viene abajo, no tiene que importar como los demás te miran, si no luchar por tus sueños.

El Munilla sigue luchando hoy por ver felices a sus niños y niñas con un plato de comida en sus casas. Quieren seguir siendo esos trabajadores y trabajadoras en busca de crecer en comunidad.

El barrio Munilla tiene vecinos y vecinas que se criaron ahí desde hace mas de 60 años y que cada vez que sucede una desgracia repiten con la frente en alto “este es mi barrio y pase lo que pase nunca me voy a ir” y puedo asegurar que cada niño y niña que se está criando hoy, gracias a un incontable grupo de gente va a repetir las mismas palabras. Sin ánimos de extenderme mucho más, los invito que se saquen los conceptos y cada vez que puedan acompañen a ese grupo de gente que los va a recibir con una sonrisa.

Juan Ignacio Alfaro es militante social.

Dejá tu comentario