El narcotráfico, un poder global temible
La mayoría de los expertos coincide en afirmar que el narcotráfico es el desafío de gobernabilidad más crítico y complejo que enfrentan los países, por su capacidad de corromper todo lo que toca.Se trata de un flagelo global, de profundas y extensas ramificaciones, que tiene la capacidad de poner en jaque al Estado de Derecho, como ha reconocido aquí el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti.Según reconocen en México, un país atravesado por la narcoguerra, que hasta aquí ha generado más de 100.000 muertos, una vez que los narcotraficantes hacen pie se genera un poder de facto, que después nadie sabe cómo desactivar.El narcotráfico es el quinto empleador más grande del país azteca. Estudios recientes muestran que en México hay 468.000 personas que se dedican al negocio narco.Esto es cinco veces más personas que el total de la industria maderera mexicana y tres veces más que el personal de Pemex, la compañía petrolera con mayor número de empleados del mundo.Campesinos, matones, vigilantes, capos, abogados, doctores, secretarias; el narcotráfico necesita de todo, y lo más inquietante es la capacidad que tiene de penetrar en la estructura institucional del Estado."No dejen que entren. Una vez que están adentro, no se los sacan más", le advirtió en 2008 el vicecanciller mexicano Gerónimo Gutierrez al embajador argentino en México, Jorge Yoma, en relación a los carteles de la droga.Eso relata el periodista y corresponsal, Gustavo Sierra, en su libro "Sinaloa- Medellín-Rosario", donde se denuncia cuándo y cómo penetraron los "narcos globales" en Argentina."El narcotráfico es un delito que mancha con sangre todo lo que toca. Es un delito al que no podemos acostumbrarnos", advirtió por estas horas el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor José María Arancedo.La advertencia ocurre a semanas de que Norma Bustos haya muerto acribillada a balazos por sicarios en Rosario, luego de haber denunciado en 2008 la venta de estupefacientes en su barrio.Según datos oficiales, durante todo el 2014 ya son más de 200 los muertos en la ciudad santafecina, producto de la violencia del crimen organizado.Las poderosas mafias de la droga, que integran redes de alcance global y regional, al instalarse en los países suelen encontrar una clase política distraída y carente de visión estratégica, fácilmente manipulable.Otro factor son los bolsones gigantes de pobreza y marginalidad urbana y rural, que acumulan cientos de miles de jóvenes sin trabajo ni educación, que es la mano de obra que suelen reclutar los barones de la droga."Ya vimos en México que el ejército en la calle no es suficiente y crea mayor violencia. Se necesita un control en los barrios marginales porque es ahí donde penetra el narcotráfico", ha dicho Sierra en un reciente reportaje.A esto se le suma un Estado débil y bobo, incapaz de controlar eficientemente sus fronteras, y cuyas fuerzas de seguridad no cuentan con la logística ni los recursos necesarios para enfrentar el desafío criminal. Los expertos que estudian los factores que hacen posible la instalación del poder narco en un país, hablan de la cultura permisiva del consumo de drogas que promueven grupos sociales y medios de comunicación, lo que hace aceptable el fenómeno.Los mexicanos cuentan que otra táctica empleada por el narcotráfico fue generar apagones mediáticos que impidieron a la sociedad azteca ver señales de alerta. A través de la extorsión se genera, así, una complicidad del silencio.
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