El naufragio de la humanidad I
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El hombre moderno se asemeja a un náufrago, con una diferencia sustancial con el naufragio propiamente dicho. En el caso que nos ocupa, el hombre es náufrago por propia determinación. "Este consumir todo lo que rodea al hombre alimentos, productos de toda especie, modas, valores, ideas, neologismos, novedades, noticias, ídolos, marcas, imágenes y todo de una manera frenética, manifiesta en el hombre un deseo profundo de asimilarse a lo que él no es ni su condición humana le permite".Héctor Padrón Centro de Extensión Don Julio Irazusta* El hombre moderno se asemeja a un náufrago, con una diferencia sustancial con el naufragio propiamente dicho.En el caso que nos ocupa, el hombre es náufrago por propia determinación.Naufragar es el fin. Alcanzar el peñasco que lo salve es el objetivo inmediato. Pero, he aquí, que alcanzado el mismo siente una vez más el descontento, y reiteradamente naufraga por propia determinación en busca de nuevos objetivos.El naufragio, camino desde que se sumerge a la deriva hasta que alcanza la meta propuesta, es el derrotero diario, buscando nuevas sensaciones, nuevos bienes, nuevas acciones, en síntesis, nuevos e infinitos consumos.En el naufragio agiganta la acción, el tiempo ocupado, los trabajos, las angustias, el interminable hacer.El naufragio es todo aquello que le suministre los medios indispensables para llegar a la meta.Una vez lograda surgen nuevas metas a alcanzar, nuevos desafíos, nuevas acciones, nuevas turbulencias, llevando una vida ansiosa y activa en la que jamás se piensa en el verdadero fin que debe proponerse en su vida.Continuando con el análisis que explica el auto naufragio del hombre observado en forma incipiente hace algunos años, pero persistente en la actualidad, el mismo muestra rasgos externos que son los que definen e incitan este proceder.El ataque causal a los valores esenciales que rigieron la humanidad, provocaron confusión en los primeros tiempos, pero con el correr de los años se transformaron en incuestionables, debido al accionar persistente de los medios de comunicación sometidos al nuevo orden mundial.La pérdida del sentido de orden y autoridad, entre otras distorsiones, fue erosionando gradualmente el acontecer familiar y comunitario, originando un desfase profundo en la vida social.Si bien nuestro objetivo será el análisis y desarrollo de la preeminencia del abismo sobre la esperanza, profundizaremos nuestra exploración en el ámbito económico. Este constituye la estratagema que seduce al hombre para transformarlo en un inexperto servil, en definitiva, a los intereses de la globalización.Embotados o eliminados los valores esenciales de la vida comunitaria, la economía capitalista tiene vía libre para hacer su cometido al servicio de los intereses a la que siempre se vio sometida.El hombre económico es una entelequia del pasado, asistimos a la imposición y vigencia de un nuevo paradigma, el hombre consumista.Es el trayecto final en la consolidación de una nueva sociedad donde ese nuevo hombre aspira irremediablemente a todo aquello que le pueda dar satisfacciones, efímeras, pero satisfacciones al fin.Esa impronta vigente es la que lleva a que los naufragios a que hacíamos referencia sean incesantes, permanentes y cada vez más pródigos.El hombre económico exteriorizaba ciertos reparos o manifestaba ciertas reticencias a desplegar las alas indefinidas del consumo.El hombre consumista, por el contrario, exaspera al máximo su afán por apropiarse de bienes y servicios que le provean deleites inmediatos.Continuará. *Área de investigación
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