El Niño y la emergencia silenciosa: lo que el agua deja cuando se va
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La corriente del fenómeno de El Niño aumenta las lluvias en el sur del Brasil y el litoral argentino. Ciudades de Entre Ríos, Chaco y Corrientes muestran imágenes del agua invadiendo la calle y entrando en las casas.
Este patrón climático ocasiona crecidas extraordinarias en las cuencas de los ríos Paraná y Uruguay. Las precipitaciones acumuladas superan con frecuencia los promedios históricos en breves períodos, colapsando los sistemas de drenaje urbano y provocando el desborde de arroyos y causes secundarios en toda la Mesopotamia.
Las inundaciones traen un problema que no se va cuando baja el agua, con la crecida del río, le entrada de agua y barro en las casas y el cambio del comportamiento biológico de mosquitos y animales ponzoñosos aumenta el impacto de algunas enfermedades.
El impacto en la salud pública no finaliza al replegarse el agua; la contaminación microbiológica persistente, la formación de depósitos orgánicos en descomposición y el desequilibrio eco-epidemiológico extienden las contingencias sanitarias durante varias semanas posteriores a la evacuación.
Con el agua adentro de las casas aparecen tres riesgos que son:
• El aumento de enfermedades agudas contagiosas como gastroenteritis, hepatitis y conjuntivitis. EL agua de la inundación mezcla el agua de pozo o de red con las cloacas o pozos ciegos y se produce la contaminación biological.
• El riesgo de lesiones e infecciones en piel por cortes, abrasiones y traumatismos.
• El riego de choque eléctrico por el agua que ingresa al hogar.
Los efluentes domiciliarios e industriales colapsados propagan bacterias patógenas como Escherichia coli, Salmonella y el virus de la Hepatitis A. La presencia de metales, vidrios u objetos punzocortantes ocultos bajo la turbidez del agua facilita la entrada de estreptococos y estafilococos en la piel. Por su parte, la conducción de corriente a través del agua anegada exige cortar la llave térmica general de manera inmediata para prevenir electrocuciones fatales.
Es importante tener agua embotellada disponible o asegurar la potabilización del agua para consumo mediante la ebullición o el uso de lavandina.
Para asegurar la aptitud bacteriológica del agua para beber, cocinar o lavarse los dientes, la ebullición debe mantenerse a fuego vivo durante un mínimo de tres minutos. En caso de aplicar desinfección química, deben agregarse dos gotas de lavandina concentrada (de 55 g/l) por cada litro de agua clara, dejándola reposar tapada durante 30 minutos antes de su consumo.
Cuando el agua comienza a retirarse, deja al descubierto el barro y aparece una amenaza sanitaria: la leptospirosis. Al inundarse las madrigueras de roedores, la bacteria elimina a través de su orina y se mezcla en el lodo, ingresando al cuerpo por pequeños raspones o mucosas. El cuadro clínico se caracteriza por fiebre alta acompañada de dolor muscular intenso e ictericia (piel y mucosas amarillas). También se acercan a los hogares serpientes, alacranes y roedores silvestres, con el riesgo latente de hantavirus. Las medidas de prevención incluyen no caminar jamás descalzo, usar botas de goma, guantes, y ventilar de manera rigurosa cada ambiente antes de emprender la desinfección.
La bacteria Leptospira interrogans sobrevive durante semanas en suelos húmedos y fangosos. Las mialgias provocadas por la infección afectan con mayor gravedad a los músculos de los gemelos y la zona lumbar. Paralelamente, la inundación de refugios naturales fuerza la migración de reptiles como la serpiente yarará y arácnidos de importancia médica hacia los cimientos secos de las viviendas. Asimismo, la presencia de roedores silvestres expone a las familias a la inhalación de aerosoles contaminados con Hantavirus.
Ya pasadas 1 a 3 semanas, aparece el escenario ideal para la proliferación masiva del mosquito Aedes aegypti, vector del dengue, zika y chikungunya. La limpieza del hogar debe incluir la limpieza de terreno, descacharrizar patio y jardín, cortar el pasto, limpiar canaletas, cambiar agua de recipientes como floreros y bebederos de animales y echar agua hirviendo en rejillas conde se acumula el agua.
Las temperaturas cálidas estivales junto con la acumulación de pequeñas colecciones de agua limpia estancada aceleran el ciclo biológico del mosquito Aedes aegypti, reduciendo el período de incubación de huevo a adulto. Las altas temperaturas ecorregionales favorecen la réplica viral dentro del vector, aumentando la tasa de transmisión comunitaria de estas arbovirosis.
La limpieza de la casa donde entró el agua incluye lavar primero con detergente para remover el barro, hidrolavar y luego aplicar una solución de una taza de lavandina por cada diez litros de agua, descartando sin excepción cualquier alimento que haya estado en contacto con la inundación.
Es fundamental realizar la remoción mecánica previa con detergente neutro, ya que la materia orgánica presente en el barro inactiva la acción germicida del cloro. En cuanto a la seguridad alimentaria, deben desecharse todos los víveres frescos, secos o empaquetados, e incluso productos enlatados si presentan abolladuras, corrosión o pérdidas en los cierres herméticos.
El personal de salud administra un refuerzo de vacuna antitetánica a los afectados y el personal que colabora en los operativos; y una dosis de antibiótico para profilaxis de Leptospirosis (doxiciclina en mayores de 12 años y amoxicilina y en menores). Es importante disponer de agua potable, lavandina, elementos de limpieza, ropa limpia y seca y alimentos seguros.
Se espera el pico de lluvias e inundaciones entre diciembre y febrero, asique es mejor estar preparados para actuar antes, durante y después de las inundaciones. Los modelos meteorológicos e hidrológicos estacionales reafirman la necesidad de consolidar los comités de emergencia locales, mantener limpios los cauces urbanos de desagüe y contar con kits familiares de contingencia listos para su uso antes del comienzo del período crítico estival.

