El odio étnico y el caso armenio
La discriminación o confrontación violenta interétnica ha sido una constante en la historia. Días atrás se conmemoraron, por caso, las matanzas de armenios perpetradas en el Imperio Otomano entre 1915 y 1923, que las autoridades turcas se niegan a considerar como genocidio.La percepción de las diferencias culturales puede tener efectos desastrosos en la interacción social. Las raíces del conflicto étnico pueden ser políticas, económicas, religiosas, raciales o culturales.Quienes estudian el fenómeno sostienen que el conflicto suele surgir por reacción a prejuicios. Minusvalorar a otro grupo cultural, a través de estereotipos despreciativos, es algo que crea las condiciones actitudinales que alimentan la violencia.Después existe la discriminación, dentro de la cual se engloba a políticas y prácticas que dañan a un grupo y a sus miembros. Puede ser de facto, es decir practicada pero no legalmente decretada.Aquí hay que incluir todo trato desigual a minorías, en los distintos planos (económico, policial, judicial, educativo, etc.), que no está convalidado por la ley.Existe, en tanto, la discriminación de jure (parte de la legalidad) como se dio con la segregación negra en el sur de Estados Unidos y el apartheid en Sudáfrica, algo que ha dejado de existir.La forma más extrema de discriminación antiétnica es el genocidio, la eliminación deliberada de un grupo mediante el asesinato en masa. Son actos "cometidos con la intención de destruir como tal, totalmente o en parte, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso", según la definición de las Naciones Unidas (ONU).El 25 de abril pasado, en Estambul, un centenar de personas realizaron un acto de recordación ante el Museo de objetos turcos e islámicos, situado en una antigua cárcel en el barrio de Sultanahmet.Algunos participantes enarbolaron retratos y carteles que recordaban que en "en ese lugar se detenía a intelectuales armenios antes de deportarlos". Este tipo de ceremonia se lleva a cabo desde hace unos años en territorio turco, y es para recordar el "genocidio armenio", cometido por el Imperio Otomano, entre 1915 y 1923.El holocausto armenio fue la deportación forzosa y el exterminio de un número indeterminado de civiles, calculado aproximadamente entre 1,5 y 2 millones de personas.Aunque la República de Turquía, sucesora del Imperio Otomano, no niega que las masacres existieron, sin embargo no admite que se trató de un genocidio, argumentando que las muertes no fueron el resultado de un plan de exterminio masivo, sistemático y deliberado.A pesar de esta tesis, muchos estudiosos -incluso algunos turcos- opinan que se trató del primer genocidio sistemático moderno. Ante la negación turca, las comunidades de la diáspora armenia han presionado para conseguir el reconocimiento internacional de la masacre.Hasta la fecha 22 Estados han otorgado ese reconocimiento, entre ellos la República Argentina. Nuestro país recibió una importante corriente inmigratoria de esa comunidad, muchos de cuyos miembros huyeron de la persecución turca. Se estima que la colectividad suma entre cien mil y ciento veinte mil armenios.Muchos historiadores, al referirse al genocidio armenio, destacan que se caracterizó por la brutalidad en las masacres y la utilización de marchas forzadas con deportaciones en condiciones extremas, que generalmente llevaba a la muerte a los deportados.El caso armenio se inscribe en la negra página histórica del odio étnico, cuyos eventos sanguinarios han ensombrecido a la humanidad.
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