El oro, termómetro y refugio de valor
Si el oro tiene tenencia alcista, es porque la economía mundial está en problemas. Es lo que está ocurriendo actualmente. El llamado "metal de la crisis" atrae a los inversores, temerosos por la tormenta en Medio Oriente.El oro ha sido apreciado por casi todas las culturas del planeta desde hace miles de años. Se diría que la historia del dorado metal es también la de la economía de la humanidad. De hecho en el pasado fue usado como referencia mundial de los sistemas monetarios.Como activo financiero no hay otro. Es que su valor no depende de ningún gobierno o autoridad monetaria, sino que finca en el consenso del público, que acude a él ante la desconfianza.Es el refugio de valor de última instancia. Y por tanto su poder de compra siempre ha sido firme. Aunque se habla de que su cotización sube o baja, en realidad son las divisas las que pierden o ganan poder adquisitivo.Los sistema fiduciarios, emitidos por los gobiernos, están sometidos a los vaivenes de la aventura humana. Lucen fortalecidos cuando los sistemas productivos, la creación de empleo, y el mercado en general, gozan de bonanza.En estos períodos de florecimiento, los dueños de la riqueza y del dinero, invierten en los negocios atractivos. Últimamente, por caso, los llamados commodities han sido la estrella de la economía mundial, algo de lo cual puede dar cuenta Argentina.Pero cuando el sistema económico global entra en alguna crisis -sea inflación, recesión o quiebra- todos recurren al oro, para asegurar su patrimonio en algo valioso.En estos casos hay una relación inversamente proporcional entre el valor de las acciones y bonos que se comercian en las bolsas y el del metal dorado. Cuando uno baja el otro aumenta, y viceversa.Todo depende del contexto económico en que se desarrolle la relación. A veces las bolsas y los mercados están en euforia, mientras el metal pierde terreno.Otras veces los dueños de los "papeles" se desprenden de ellos, para pasarse al oro. Es lo que está pasando en este momento. Caída generalizada de las bolsas, y huída al metal que se refleja en un nuevo récord de su valor. En Nueva York cerró a 1.434,10 dólares la onza (onza=28,3 gramos).El motivo: el temor a un desabastecimiento mundial del crudo si la crisis de Medio Oriente, con Libia como epicentro, se propaga al resto del sistema económico global.De hecho el valor de petróleo, combustible en base al cual funciona la rueda de la economía mundial, alcanzó su máximo histórico el 26 de septiembre del 2008: 106,89 dólares el barril.El alza del petróleo es un indicador de caída de la actividad económica mundial. Anteriores eventos geopolíticos en Medio Oriente, como la guerra de Yom Kipur entre árabes e israelitas, marcaron la historia.El embargo petrolero de 1973, dispuesto por los países árabes, supuso el fin del modelo de producción fondista, que era el núcleo del auge económico de la posguerra. De golpe, hubo que cambiar un sistema basado en la energía barata, a otro de racionalización.Ahora la debacle árabe, que genera incertidumbre sobre el valor que alcanzará el petróleo, ha puesto nerviosos a los inversionistas, que han salida a comprar oro.En realidad el precio de la onza comenzó una escalada imparable, a partir del estallido de la burbuja de las hipotecas subprime, la quiebra de Lehman Brothers en 2008, la insolvencia de algunos Estados de Europa, y la desorbitada deuda pública de Estados Unidos.El oro, pues, no sólo es un refugio de los ahorristas ante la desconfianza global. Su cotización es termómetro infalible que da cuenta de cómo marcha la economía.
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