El otro costado de los accidentes viales
Las muertes por accidentes de tránsito son un dato fatídico que habla del descontrol vial que reina en el país. Pero tapan por lo general otra realidad traumática: el tendal de discapacitados que dejan los siniestros.Estos figuran bajo la categoría de heridos graves o de consideración. Y es como que pasan desapercibidos a la atención pública. Sin embargo son parte del drama que acompaña a los accidentes de tránsito.Se trata de gente que aunque no ha perdido la vida, se le ha trastocado de raíz. Porque quedan lisiados de por vida, con un físico amputado que los incapacita para llevar una vida normal.Un informe de la Asociación Civil "Luchemos por la vida" contabiliza por año 120.000 heridos de distinto grado y miles de discapacitados o de gente que queda con secuelas irreversibles en su cuerpo.En realidad quedan truncadas vidas muy jóvenes. En efecto, la estadística disponible indica que 6 de cada 10 heridos graves tienen menos de 30 años.De tal suerte que los accidentes en calles y rutas del país impactan severamente en existencias que todavía no han dado todo de sí, que en muchos sentidos son un proyecto vital.La medicina, afortunadamente, ha avanzado considerablemente. Y en este caso logra recuperar a los heridos por siniestros viales. Pero otros no pueden zafar de quedar discapacitados de por vida."Las estadísticas tiene nombre y apellido y a veces quedan conviviendo durante largo tiempo en el hospital. Uno ve la transformación que vive la familia de ese herido, y no quiere adivinar el futuro. Hay mucha gente que queda incapacitada, la cual no necesariamente puede ser motriz. Hay incapacitados sociales. Estamos hablando de grupos que en su mayoría son jóvenes. No tenemos plata para pagarle a los jubilados viejos y ahora sumamos a los jóvenes que se jubilan por discapacidad", según el testimonio de Norberto Brussa, jefe de guardia del Hospital de Urgencias de la ciudad de Córdoba.Los especialistas en seguridad analizan los costos de estos siniestros. La primera semana de estos traumatismos la paga el Estado, pero luego empieza la pelea entre la obra social o prepaga y el seguro, a ver quién se hace cargo del resto.A este cálculo hay que incorporar la pérdida de ingresos de las personas que cuidan a la víctima, y la valoración económica de la calidad de vida perdida a causa de las lesiones.A esto se suman otros problemas: en la Argentina hay pocos centros dedicados a la rehabilitación de discapacitados, mientras que las calles y los entornos públicos carecen de accesibilidad.Los vehículos lideran los siniestros. Pero según las aseguradoras, los conductores de motos y ciclomotores que resultan lesionados van en aumento. En los hospitales suelen recalar con heridas de consideración motoqueros y ciclistas.Entre las causas de los accidentes encabeza el ranking el alcohol. Al respecto, se tolera hasta 0,5 gramo por litro de sangre para los conductores particulares y nada para los profesionales.El exceso de velocidad, en tanto, no sólo provoca accidentes sino que también agrava sus consecuencias. El cruce con el semáforo en rojo es otra de las conductas que provoca siniestros.Pero también se pone énfasis, como causal de accidente, en el contexto cultural transgresor que premia los valores de individualismo, rapidez, competitividad, agresividad y consumo.Hay preocupación, además, porque los motociclistas por lo general no usan cascos y cada vez se utiliza menos el cinturón de seguridad en vehículos.La accidentalidad vial es claramente un problema de salud pública de primer orden.
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