El pago donde se salvó la revolución
A los paisanos de las villas del sur de la provincia les cupo una actuación decisiva en los sucesos de Mayo. Lograron frenar la contrarrevolución realista en la zona, contribuyendo a la causa patriota.Por estas latitudes en 1810 se vivía en la más absoluta calma, sin alteración alguna. La villa de San José de Gualeguaychú había sido fundada 27 años atrás, y era un rancherío habitado por 2000 personas.Lo que quebró la calma fue la noticia de que el 25 de mayo, en Buenos Aires, se había instalado una Junta Provisional Gubernativa a nombre del Rey de España, Fernando VII.Era una circular firmada por Mariano Moreno, que llegó con dos semanas de atraso a la región, que solicitaba el reconocimiento de las autoridades locales.Allí no se hablaba todavía de libertad ni de independencia y ni mucho menos de "revolución" o algo que se le parezca. El documento daba cuenta del reemplazo del virrey Cisneros por un cuerpo colegiado.Hubo de entrada una adhesión entrerriana al cambio de gobierno de parte de los cabildos de Arroyo de la China, Paraná, Gualeguay y Gualeguaychú. Aunque muchos cabildantes, la mayoría españoles, actuaron especulativamente.Es el caso de García Petisco, el alcalde ordinario de la Villa de San José de Gualeguaychú. Fue la figura realista más destacada a nivel local, quien se avino a la situación planteada, pero a regañadientes.Además no quiso malquistarse con el nuevo gobierno de Buenos Aires, porque él, un acaudalado hacendado de la zona, tenía fuertes intereses económicos con ese mercado.Pero la reacción realista no se dejó esperar. Los españoles que se hallaban en los puestos dirigentes recibieron instrucciones del gobierno de Montevideo -baluarte español en el Plata, con una poderosa flota.Paradójicamente, la reacción contrarrevolucionaria se inició en aquellas villas cuyos cabildos habían reconocido hacía poco tiempo a la Junta Provisional.En Gualeguaychú Petisco, junto a otros cabildantes, toman coraje y el 7 de noviembre, reunidos en Cabildo Abierto, deciden no reconocer esa Junta.Piden a Montevideo auxilio militar. El almirante Michelena es el responsable de llevar adelante la lucha contrarrevolucionaria en los pueblos de Entre Ríos, puesto estratégico para hacer fracasar la revolución.Las tropas de Michelena desembarcan y en poco tiempo recuperan las villas. Sin resistencia, Gualeguaychú retornó a defender la causa española el 18 de noviembre.Sin embargo hubo criollos descontentos que no se resignan al estado de cosas. El paisanaje de la región empezó a organizarse para recuperar las poblaciones sometidas.En los campos vecinos a las villas tomadas, hacendados criollos prepararon con sus peones y gauchos partidas y montoneras. Así surgieron los jefes, entre ellos Bartolomé Zapata, vecino de Gualeguay, secundado por Gregorio Samaniego de Gualeguaychú.En acción comparable a la de los gauchos de Güemes en el Norte, los gauchos patriotas rescataron los tres pueblos entrerrianos, demostrando coraje y determinación. Gualeguaychú, por caso, pasa a manos criollas el 21 de febrero de 1811.La reconquista de las villas entrerrianas fue un hecho de enorme trascendencia. Al punto que el historiador Julio Irazusta no duda en afirmar que, gracias a estas acciones, "Entre Ríos salva la revolución".El hombre entrerriano, heredero de conquistadores y charrúas, se mostró entonces libre y rebelde, dos cualidades que se le reconocerán luego, cuando protagonice otras gestas patrias.
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