El país ante al auge de la narcorealidad
Mientras funcionarios de alta jerarquía empiezan a aceptar la existencia del narcotráfico, la novela sobre el narco Pablo Escolar es suceso en la televisión, al tiempo que Rosario y otras ciudades argentinas reflejan la violencia de la droga. En los países donde desde hace tiempo campean el tráfico de drogas y el crimen organizado (México, Colombia), el lenguaje recoge la tragedia, y entonces se habla de narcopolítica, narcolimosnas, narcofosas, narcocultura, narcoremates, narconiños, narcocensura, narcocorrupción.Aunque existe una palabra general, "narcorealidad", que posee la virtud de englobar todos esos fenómenos particulares, con carta de ciudadanía lingüística en los ensayos sobre el tema en América Latina.La narcorealidad como cosa cotidiana es un dato a esta altura incontrovertible en Argentina, un país que parece haber entrado de lleno al universo del tráfico de drogas.El fenómeno últimamente disparó (abusando del lenguaje) un ejercicio de "narcoreflección" en las esferas del poder político, algo que fue interpretado como una aceptación del mismo.Por un lado, el ministro de Defensa de la Nación, Agustín Rossi, sorprendió diciendo públicamente que la Argentina ya no es un país de tránsito de drogas, sino que "ahora es un país de consumo y, lo que es más grave, es un país de elaboración".Sin embargo, Sergio Berni, secretario de Seguridad de la Nación, consultado sobre esa declaración, corrigió al ministro de Defensa, señalando que "objetivamente en la Argentina no hay producción de droga".La desmentida parece reflejar que el propio gobierno no se pone de acuerdo sobre la dimensión del problema (lo que no deja de ser en sí mismo inquietante). ¿Cuál es, entonces, la verdad sobre la droga en Argentina?Alberto Föhrig, investigador de la Universidad de San Andrés y especialista en narcopolítica, sostiene al respecto que la producción de cocaína, por ejemplo, tiene cuatro etapas:"La primera es la producción de la materia prima, la coca, que se transforma en pasta de coca en el lugar de origen. A partir de ahí se dan las otras etapas, de las que hay evidencia que ocurren en la Argentina: la elaboración de la pasta base; la transformación de la pasta base en clorhidrato de cocaína, y, finalmente, la adulteración, donde se mezcla con otros elementos para genera mayor volumen, y fraccionamiento", reflexionó.A todo esto "El patrón del mal", la novela colombiana que se transmite por Canal 9, en la que se retrata la vida de Pablo Escobar, el narco más famoso de la historia, tiene picos de audiencia altísimos.De esta manera Argentina ha adoptado como propio el género de las "narconovelas", un producto de consumo masivo en países que sufren el flagelo de la droga en América Latina.A propósito de esta serie, el secretario de Seguridad, Sergio Berni, en declaraciones a la emisora Rock and Pop, justificó la despenalización de la producción, la comercialización y el consumo de drogas como la marihuana, citando al capo narco colombiano."Ya lo decía y voy a hacer referencia a Pablo Escobar, que hoy es un personaje que está de moda a través de una serie televisiva; él decía que no hay posibilidades matemáticas de que la persecución policial pueda contra el narcotráfico y es verdad porque en la lucha planteada desde la época de (Richard) Nixon, es la lucha del gato y el ratón", sostuvo el funcionario.Sostener, así, que la guerra contra la droga es una causa perdida desde el Estado, es otra faceta polémica de la narcorealidad.
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