El país del arco iris atrae las miradas del mundo
Un evento deportivo ecuménico, como el mundial de fútbol, potenciado por el prodigio de la tecnología, genera una lógica fascinación global. La atención de todos nosotros se ha posado, así, en Sudáfrica.Le llaman el "país del arco iris", por su variedad racial y cultural. Y quienes lo conocen aseguran que está dotado de una belleza natural inigualable y subyugante.La historia de Sudáfrica está asociada a la colonización europea que se realiza en 1650, cuando los holandeses toman posesión del territorio. Desde entonces los 'boers', como se les llama a éstos, no se mezclan con los nativos africanos.Esta situación se mantiene hasta las guerras de la Revolución Francesa y las napoleónicas, cuando los ingleses invadieron el país. ¿Qué despertaba la codicia de los europeos por esta geografía? Pues el oro, los diamantes, el marfil y los esclavos.De hecho, la disputa por el control del sur del continente africano dispara una larga guerra anglo-boers. Sin embargo, el fondo de la cuestión sudafricana es la dominación de una minoría de blancos racistas sobre la población aborigen.Expresión de ello fue la política del apartheid, un perverso sistema de segregación racial montado contra los negros nativos, que tomó forma jurídica en 1948.En esos años, las zonas del país no se dividían por la geografía, sino por el color de la piel. La segregación afectaba al trabajo, al transporte y a la educación, a la vez que prohibía el matrimonio mixto.El líder de la lucha de los negros es Nelson Mandela, cuya vida conmueve. Por su acción contra el apartheid, un tribunal lo condenó a prisión perpetua en 1964.Permaneció encarcelado durante 27 años. Liberado en 1990, Mandela se convirtió en símbolo de unidad nacional. Sin renunciar a su compromiso por una Sudáfrica democrática y multirracial, su voluntad de reconciliarse con aquellos que más le persiguieron, ayudó a que su país no sucumbiera en la guerra interracial.Sin bien el apartheid se dio por finalizado, la polarización racial entre la minoría blanca de origen holandés o británico (9,2% de la población) y la mayoría negra (79%), es un caldo de cultivo para los enfrentamientos étnicos constantes.Quizá el desafío más importante de la Sudáfrica presente y futura sea éste: lograr que la mayoría negra no se sienta relegada en su propio país, que pueda disfrutar de los beneficios económicos y sociales que el derecho le reconoce, y que esta inclusión se haga en paz.Por lo demás, y para dar una dimensión de la tensión racial, no es un dato menor que desde la caída de apartheid, en 1994, unos 850.000 sudafricanos blancos (un 16% del total) han emigrado, sobre todo a Inglaterra y Australia.Hay otros dos grupos étnicos, que confirman el perfil multirracial y multicultural del país del arcoiris. Un 8,8% de la población son mestizos llamados 'coloured', descendientes de los boers y esclavos de origen malayo o africano. Después están los asiáticos (mayoría indostaníes), que representan el 2,4% de la población.Con 49 millones de habitantes, Sudáfrica es la nación más poderosa del África. Su PBI, calculado en 280.000 millones de dólares, representa la cuarta parte del total del continente.Históricamente, los recursos naturales se presentan como el fuerte de la economía del país. El territorio de 1,2 millones de km² es riquísimo en minerales.Aunque Sudáfrica ha tenido siempre una alta dependencia de la minería, ha consolidado no obstante una diversificada y poderosa industria, en sectores como el automovilístico, el aeronáutico y el energético.No obstante lo cual es alta la tasa de desempleo y de pobreza, problemas que afectan mayormente a la población negra, y que hace que el país anfitrión del Mundial de Fútbol esté atravesado por fuertes contrastes sociales y raciales.
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